Vacunas, la introducción a la realidad

Vacunas, uno de los temas que desgraciadamente se está viendo afectado por el fracaso de los sistemas educativos. No sé cuanta gente ya tengo bloqueada en mis redes personales que nada más están repartiendo información falsa y peligrosa. 

Por si ya te vino a la mente alguien pues qué mal porque entonces están teniendo mucha resonancia y me refiero a los anti-vacunas. Esas personas que con la ignorancia ponen en riesgo a todos a su alrededor.

Estos anti-vaxxers (ya ves que soy re-te-bilingüe) que no entienden ni cómo funciona Google parten de premisas equivocadas y llegan a conclusiones todavía (si es que se puede) más erróneas que la creencia de que la luna es de queso.

Dado que en abril tenemos muchas fechas relacionadas con la salud, las vacunas y algunas enfermedades, estaré compartiendo información al respecto.

Y para que no te agarre en curva, si crees que los GMO´s son malos; el aceite de coco figura como algo cotidiano en tu vida; usas aceites esenciales; o de plano crees que los cultivos “orgánicos” no usan pesticidas; si asumes que necesitas “jugos detox”, te recomiendo de la manera más atenta no leer esta entrada. Puedes salir haciendo click aquí.

Las vacunas son importantes aunque no veas casos que lo demuestren (¡Afortunadamente!), ante esto algunos se preguntan si las enfermedades dejaron de existir.

La realidad es que hay muchos (el número correcto es un chingo) virus/bacterias que siguen en circulación en el mundo, estas enfermedades no se van solo con agua y con cloro.

Nuestro cuerpo cuenta con barreras físicas como la piel y con sistemas de defensa como el sistema inmunológico para protegernos. Por eso es que no cargamos con todos los productos desinfectantes posibles o no andamos con trajes protectores.

Nuestro sistema inmunológico es capaz de controlar microrganismos infecciosos, eliminar algunas infecciones y hasta recordar (memoria inmunológica) a un microbio para expulsarlo de manera más rápida y eficiente en caso de que se presente un segundo contagio por el mismo virus o bacteria.

Las malas noticias…

El único detalle es que esta respuesta inmune puede tardar más de 14 días en generarse y existen muchos microorganismos que pueden causarnos daños serios o la muerte antes de que nuestro cuerpo sea capaz eliminarlos.

Por ejemplo, la meningitis por meningococo puede causar sordera, amputación de miembros o la muerte en niños y niñas pequeños 24 horas después de presentar el primer síntoma.

Virus de la Hepatitis B
Virus de la Hepatitis B

Otro inconveniente con el tiempo de respuesta es que algunas bacterias (meningitis, meningococo, neumococo, etc.) poseen una cubierta que las protege de las defensas del sistema inmune, por lo que la fiebre, inflamación o liberación de sustancias por parte de los glóbulos blancos no las detiene. También esta cápsula las hace más tóxicas y les permite sobrevivir en la sangre para multiplicarse activamente.

Por su parte los virus de hepatitis B, rubéola, sarampión y poliomielitis son resistentes a las defensas inmunológicas como fiebre o vómito. Hay otros virus que mutan constantemente y es necesario que las vacunas también cambien.

Ejemplo: El virus de la influenza es distinta cada año, así que la vacuna que se aplicó en una temporada invernal ya no será efectiva para la siguiente.

Las vacunas activan un proceso natural en nuestro cuerpo al prepararlo (con una versión débil o muerto del virus o bacteria), así que cuando se presenten microorganismos vivos y mortales será capaz de identificarlos, crear anticuerpos y prevenir la enfermedad, lograr que los síntomas sean menores y salvar la vida.

Las vacunas

Como puedes ver nuestro cuerpo libra batallas todos los días contra algunos invasores, sólo que algunos son extremadamente eficaces en su ataque, de manera que necesitamos echar mano de la ciencia para combatirlos.

¿Qué demonios son las vacunas?

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS):

Las vacunas son importantes
Las vacunas son importantes

“Se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos.

El método más habitual para administrar las vacunas es la inyección, aunque algunas se administran con un vaporizador nasal u oral.”

Básicamente con esa definición no se lee ningún problema con las vacunas ¿no? Caray hasta se entiende el impacto y la importancia de las mismas, o sea, una vacuna ayuda a generar inmunidad estimulando la producción de anticuerpos ¡dónde me formo!

Sólo que en la realidad las cosas no son así y desafortunadamente vemos personas que dudan de esto al grado de atreverse a aseverar que las vacunas son malas.

¿De dónde viene el problema contra las vacunas?

Desafortunadamente del dios del dinero y de un pinche médico vendido. En el 98 salió a la luz un estudio que planteó una posible relación entre vacunas y autismo. Específicamente entre la vacuna triple vírica (sarampión, paperas y rubéola).

El asunto es que se demostró que el estudio era un fraude, que estaba pagado. Se retiró el artículo y además le retiraron la licencia para ejercer (mínimo ¿no?).

Sin embargo, el daño estaba hecho, se creó un estado de pánico que bajó la tasa de inmunización, hubo brotes y se generaron los anti-vacunas/me-caen-re-mal.

Entonces ¿son seguras las vacunas?

La respuesta corta es sí. No hay problema alguno. Las vacunas aprobadas son sometidas a unas pruebas impresionantemente rigurosas en todas sus fases de desarrollo. Además una vez que han salido al mercado se siguen evaluando y sometiendo a estudios.

La mayoría de las reacciones a una vacuna son temporales y además son leves, como el dolor en el lugar donde te aplicaron la inyección, febrícula entre lo que ella conocemos de sobra cuando hemos vacunado a nuestras hijas.

El tema recae en el riesgo de no vacunarse. Por mucho las reacciones de las vacunas son leves comparadas con las consecuencias de no vacunarse. Como por ejemplo, el sarampión puede generar encefalitis y ceguera; la poliomielitis, parálisis.

Y si llevo una vida saludable ¿debo de vacunarme?

Adivina mi respuesta… sí.

El tema está en que para estar saludables obviamente debemos de cuidar la higiene, el agua y demás hábitos saludables, pero esto no es suficiente para detener las enfermedades.

Necesitamos mantener la inmunización en tasas óptimas (lo que se llama inmunidad colectiva). De lo contrario las enfermedades prevenibles mediante las vacunas regresarían.

Si no mantenemos las tasas de vacunación las enfermedades que antes eran comunes y ahora son raras van a regresar sí o sí. Ejemplos de estas enfermedades son la tos ferina, la poliomielitis, el sarampión entre otras.

Espero que con esta introducción por lo menos quede claro el concepto de vacuna, en las próximas entradas estaré compartiendo más información para que sea más fácil digerir este tema.

¡Por favor vacúnate!

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1 comentario en “Vacunas, la introducción a la realidad

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