Una decisión muy difícil

En la paternidad hay que tomar decisiones sí o sí, pero algunas son más complicadas que otras y no por el grado de complejidad sino por las ataduras sociales a las que hay que enfrentarse.

Parece que el orden lógico de las preguntas de las reuniones familiares de las pasadas fiestas decembrinas son ¿y la novia?, cuando ya hay novia ¿y la boda?, cuando ya hubo boda ¿y el bebé? Y cuando ya hay bebé ¿y el hermanito? Y cuando uno dice que no va a haber hermanito la gente pone cara como si le escupiéramos al pastel. 

Este año es un año interesante porque nos enfrentamos al primer cambio social importante en la vida de mi hija: ya entra al colegio. Esto independientemente de lo que significa también nos ha hecho pensar en lo rápido del tiempo y en sus consecuencias.

Una de ellas es la pregunta sobre si deberíamos tener un segundo hijo, después de pensarlo mucho la respuesta es no, no queremos tener un segundo hijo.

El problema de esta decisión es que la gente nos cuestiona como si estuviéramos rompiendo alguna norma familiar y lo peor de todo es que el argumento más común es que “mi hija va a estar sola”, que es necesario que pensemos en “que no va a tener a nadie cuando mi esposa y yo ya no estemos”.

Básicamente ese tipo de argumentos convierten al segundo hijo en una especie de mascota acompañadora del primer hijo. Yo los veo algo así como para que tu hija no esté sola, aviéntate un acostón con consecuencias de por lo menos 18 a 25 años para que cuando tu hija tenga alrededor de 45 años y te mueras (espero más edad, pero bueno) su apoyo más importante sea su hermano (independientemente de si ella tiene pareja e hijos que la apoyen)… ¿neta?

…mi hija será hija única…

Otro argumento bastante popular es que los hijos únicos son diferentes, son más egoístas, malcriados, dependientes, introvertidos y un montón de cosas que al parecer como por arte de magia desaparecen cuando tienen un hermano.

Como la escuela, la educación, las amistades, el medio social y las actividades no importan para moldear y modelar la educación de un chiquillo la solución es sencilla ¡cómprale un hermano! ¡ay no! era dale un hermano…

Pues así como lo lees mi hija será hija única, este año de retos y de cambios tan radicales podrán a prueba muchas nociones sociales con las que convivimos y ni cuenta nos damos, por eso es que es mejor mantener una actitud crítica ante las costumbres y valores para poder sortear los obstáculos con mayor facilidad.

Especialmente los obstáculos de la crítica, no va ni un mes desde que lo decidimos y lo comunicamos a quién nos ha preguntado y por lo menos 9 de cada 10 personas nos han mirado peor que cuando descubren que estamos tatuados.

Espero seguir tomando decisiones difíciles con mi esposa y que continuemos haciendo lo mejor posible en la crianza de nuestra hija, ese es mi único propósito de año nuevo.

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