Te vas a equivocar (9 formas de evitarlo)

De los sistemas sociales que más flexibilidad necesitan, creo que el de la pareja y consecuentemente el de la pareja con hijos, es el que se lleva las palmas ¿Cómo adaptarse a los cambios tan radicales que se presentan de un momento a otro? 

¡Vamos! Un día estas con tu pareja en domingo, curándose la desvelada, mientras ves películas y series todo el día y en menos de lo que canta un gallo ¡zaz! Te tienes que levantar antes que Chabelo por un biberón y no vuelves a dormir hasta que Dóriga acaba su noticiero.

Los cambios se dan así de rápidos, casi de forma dramática, de hecho se pueden clasificar como crisis (algunos de ellos) hay dos tipos de crisis en esta vida, las vitales y las evolutivas, las primeras son las que aparecen en nuestra vida sin aviso alguno y que de entrada no sentimos o no tenemos los recursos (psicológicos, físicos, sociales, etc.) para hacerles frente, como por ejemplo un diagnóstico desfavorable.

Las segundas (las evolutivas) son las esperadas, ya sabes, pubertad, adolescencia, nido vacío y todas las que tengan que ver con el crecimiento. En este punto quisiera mandarle una sonora mentada a los autores que definieron estas crisis, se ve que no habían pasado por la experiencia de tener hijos.

Y es que tener hijos hace que te retes a diario, claro si quieres dejar huella como padre, porque es retarse a no caer en lo fácil, a no bajar tu nivel de atención y perderte cada segundo maravilloso de cada sonrisa que te regala tu hij@ o tu pareja.

Es muy tentador a la hora de llegar del trabajo simplemente desconectarse, “papá está muy cansado de trabajar, luego jugará contigo” esa es una frase que he escuchado en mi consultorio infinidad de veces y ¿sabes algo? Sí deja heridas emocionales.

A tu hij@ le vale un pepino que su papá haga o no haga con su propia vida, lo que tu hij@ necesita es que estés ahí, así sea jugando con un pedazo de cartón ¡no importa! Lo que le importa es que estés ahí para ella/él.

Obviamente salir bien librado de todas las situaciones es imposible, siempre vas a ver que alguien te va a decir que había un mejor camino, ¿te digo la verdad? Mándalos al carajo y haz las cosas como tú digas que se tienen que hacer ¡es tú casa y tú familia! Así que ejerce tu autoridad… claro que si estás poniendo en riesgo a tu hij@ olvida lo anterior.

De hecho si eres antivacunas no deberías tener un hijo en custodia, mejor asesórate de cómo dejar de ser tan ignorante y por favor deja de seguir este blog.

Existen algunos tips para no meter taaaaanto la pata (de todos modos la vas a meter):

1.- No te enfrasques en luchas de poder, en enfrentamientos de los que es probable que nadie salga victorioso. Ya eres el padre…¡ya tienes la autoridad! No dudes de ella no esperes que la reconozcan, tu hij@ la va a retar y retar y retar y retar, ejerce tu papel aún si no te la creen/crees.

2.- Dile cosas agradables a sus hijos, sobre todo si no se lo esperan. Unas palabras bonitas hacen la vida más agradable y viniendo de los papás se hace una diferencia abismal en su seguridad y auto-concepto.

3.- Es importante ser “raro”. Acepta ser “raro”. No dejes que tus hijos piensen que son más “raros” que sus papás. ¿Eres excéntrico en algo? ¡bien! No tengas miedo de ser tú mismo así tus hijos no tendrán miedo de ser ellos mismos.

4.- No hagas cosas por tus hijos que ellos sean capaces de hacer por sí mismos, a los niños les gusta ser independientes, nosotros somos los que los hacemos inútiles…

5.- Revive junto con tus hijos tus aventuras de infancia y adolescencia, claro, cuando la historia sea de la censura adecuada para la edad ¿eh?

6.- Lee en familia, practica tus mejores voces de narrador para que la lectura sea algo que se guarde en su memoria y cuando se sienta mal pueda abrir ese baúl de recuerdos y tenga un bálsamo ante la adversidad.

7.- Desarrolla con tu hij@ algún pasatiempo: carpintería (espero a mi hija le guste como a mí), costura (espero no sea una patata como yo), construcción de maquetas, pesca, pintura, dibujo, cocina, etc.

8.- Haz las actividades de casa en familia.

9.- Platica con tu hij@, escúchale con toda atención. Verás lo mágico de su mundo y verás que comprende mucho más de la vida de lo que tú crees.

Espero te sirvan un poco o al menos te hagan ver que no estas sól@ en esto de criar a otro ser humano. ¡Saludos!

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