Tatuajes y paternidad

Una de las cosas que más me preguntan cuando hablo con otros papás o en general con gente de confianza es sobre los tatuajes, especialmente sobre mis tatuajes. Efectivamente, de todo lo que puede agobiar a los papás, como elegir la que creemos puede ser la mejor escuela, elegir el tipo de educación en casa que queremos brindar, preocuparnos por que haga suficiente actividad física y no caiga en horas inservibles de televisión, iPad, computadora, inculcar un sentido de respeto por los seres vivos, esforzarnos por crear un marco de valores útiles en su vida, enseñarle a defenderse y a buscar sus metas, elegir los espacios para que se divierta y su desarrollo sea mejor, buscar que conviva con otros chiquillos de su edad y sólo por mencionar algunos detalles de todo lo que se considera en la educación y a la gente ¡le preocupan mis tatuajes! 

Antes de abordar un poco el tema hazte una pregunta: ¿de dónde vienen tus ideas de lo que es correcto y de lo que no lo es? Y luego, si lograste identificar de dónde aprendiste tu código moral intenta recordar la última vez que lo analizaste críticamente depurando lo que ya no se ajusta a tu persona y lo que sí se ajusta.

Yo me hice esas preguntas hace algunos años, claro que no fue sencillo y mucho menos lo fue cuando parte del análisis me llevó a dos cambios fuertes: cambiar de carrera -debieron ver la cara de mí familia, se les fue la sangre a los pies- y a dejar la religión y las creencias del más allá.

Hay cuatro preguntas que siempre me hacen ¿y si te arrepientes?, ¿pero, cómo te vas a ver de viejito?, esta es más afirmación que pregunta: no vas a encontrar trabajo,  ¿vas a dejar que tu hija se haga tatuajes?

La primer respuesta es sencilla, nunca me he hecho un tatuaje ni me haré un tatuaje sin pensarlo mucho, de hecho me he tardado hasta más de un año en pensarlo… justamente para no arrepentirme ¿sabes? Elegir un tatuaje es lo mismo que elegir una casa, bueno bueno no es lo mismo, pero se parece en el sentido de que no nada más porque esté bonita la compras, te fijas en las rutas de acceso, en los vecinos, en su orientación, en los lugares de estacionamiento y consideras que si te equivocas no es tan fácil como comprar otra casa ¿cierto?

Lo mismo es con los tatuajes, no es nada más tener el deseo, es incluir muchos factores para tomar la decisión correcta.

Cuando se angustian por cómo me voy a ver de viejito realmente no me queda claro a qué se refieren o si es la vanidad hablando, es decir, pues me voy a ver viejito ¿no? Canoso, si todavía tengo cabello, arrugado y encorvado y obvio los tatuajes se verán así ¿y luego? ¡Ya voy a estar viejito! Qué me va a importar cómo se ven los tatuajes que me acompañaron en mi andar si ya se me está acabando el andar… pero bueno la gente se angustia de cómo se va a ver un tatuaje en la tercera edad.

Con respecto a la afirmación del trabajo, qué te puedo contestar, efectivamente vivimos en un país clasista y racista, si ocupamos el penúltimo lugar de lectura en la UNESCO qué esperas que suceda en lo laboral… lo bueno es que por mi carácter no me interesa trabajar con un jefe, lo he intentado y simplemente no me sale, así que no tengo problema en lo laboral en ese sentido, pero algunos todavía van más allá y mencionan que uno nunca sabe y que tal vez un día tenga que trabajar en una empresa, pues si eso sucede ni modo me aguanto y ya.

La última pregunta sobre mi hija, pues claro que la voy a dejar, si uno de mis tatuajes es su nombre cómo le haría o bajo qué premisa le negaría esto. Claro, hay reglas a seguir, como que no se puede tatuar antes de los 21 años.

No pretendo defender el tatuaje en lo general y definitivamente no hablo por nadie más que por mi persona, claro que hay gente que tiene enfermedades como el Trastorno Dismórfico Corporal y que se ve atraída a estas prácticas, sin embargo generalizar este tema sería lo mismo que si compro un cuadro para mi sala y ya me llamaran coleccionista de pinturas.

Es curioso cómo funcionamos en sociedad, recuerdo mucho a mi maestra de psicología social cuando nos decía:

“La mayoría pones las reglas, pero la minoría pone la cultura”

No deja de sorprender cómo funcionan las cosas en sociedad, los que tenemos tatuajes no nos preocupa que la gente no tenga tatuajes, los que no tenemos religión no nos preocupamos por los que sí la tienen, sin embargo uno habla de sus creencias sobre no creencias entonces la gente se incomoda y el ateo es el que se tiene que callar mientras que el religioso es el que tiene el foro, el tatuado no puede hablar de ciertos temas porque hay gente que en automático asume que el foro es para los que no se han tatuado y por lo tanto no han violado las normas de la mayoría.

Efectivamente soy un papá tatuado y no sólo eso, pienso seguir tatuándome porque es parte de mi manera de concebirme en el mundo, es el colmo social que en la Ley para Prevenir y Erradicar la Discriminación en el Distrito Federal ya exista una iniciativa para incluir a gente con perforaciones y tatuajes, eso para mí me habla de la falta de educación del mexicano promedio, no es que yo sea muy educado, pero al final en la educación especialmente en el renglón de formación socio-moral el tema de la diversidad y de la tolerancia está o debería de estar incluido.

Es en ese tema en donde fallamos y por lo que todavía es una utopía la equidad de género, el cuidado al medio ambiente, la tolerancia, la apertura social a “minorías” y muchos otros temas que simplemente no están en la agenda de la escuela y desafortunadamente no está en los temas de los papás, simplemente hay quién se conforma por repetir la educación que le dieron sumándole el no hacer lo que no les gustó o agregando lo que creen que les faltó (El regalo: pensamiento crítico y el egocentrismo).

Espero que con esta entrada puedas ver que la educación es un tema más amplio de lo que creemos y que al final un poco de tinta en el cuerpo no te hace absolutamente nada.

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6 comentarios en “Tatuajes y paternidad

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