Sobre el éxito y el género. Carta #4

Querida hija,

Todos los días en el trabajo escucho muchas historias, la mayoría sobre lo mal que la gente se la pasa y sobre situaciones que desafortunadamente existen en nuestro mundo. Sin embargo, hay una historia que se repite en exceso (si eso es posible) y que no deja de sorprenderme. 

Nota: los videos no son aleatorios, ni son intermedios culturales ¿eh? Tienen relación (según yo) con lo que estoy intentando comunicar.

A la consulta acuden mujeres directoras y subdirectoras de empresas con presencia internacional, empresarias que lograron poner un negocio desde ceros y que les va muy bien, mujeres poderosas, con altos grados de estudio, con posgrados en el extranjero, ¡vamos! mujeres sumamente exitosas y que el conflicto por el que acuden a terapia es que no saben cómo decirle al marido que él se haga su cena, o no saben cómo hacerle para poder vivir una vida plena de adulto independiente…

Esa es la historia que se repite constantemente, en donde si viven su rol de adulto se sienten culpables porque han llegado muy lejos o porque su conducta “no es el de una señorita”… en lo personal me preocupa mucho esta situación por ti.

Desafortunadamente en este país prevalecen los estereotipos de género, en donde sin importar qué hagas todo se reduce a cómo te ves ante la sociedad clasista y poco letrada en la que vivimos. Hay que aceptar que vivimos en un país que tiene un sistema educativo fracasado, que está a años luz de poder generar los adultos que necesitamos.

O para qué estudiar tantos años “la educación básica” si esta no permite que podamos acceder a empleos que permitan vivir de manera independiente… si viéramos que al menos la gente aprende a no tirar basura, a respetar a los demás o ¡lo que sea!

Pero vemos que desafortunadamente este fracaso educativo lleva también la marca de no cambiar los estereotipos de género. Una conocida me preguntaba que si mi visión de género cambió cuando me enteré que iba a tener una hija, la verdad es que no la cambió sólo se afinó.

La pregunta que sí me movió mucho fue un día tomando una cerveza con un amigo y que sólo me preguntó: oye… ¿y si tiene un novio que se porte como tú te portaste de adolescente?

Esa pregunta sí me movió… se me fue el aliento y me quedé sumido en mis pensamientos, ahí me di cuenta de que todavía necesitaba afinar mucho mi conocimiento y conducta para brindarte la mayor posibilidad de no repetir estereotipos.

Nunca he sido un tipo “muy normal”, cosa que me ha representado una ventaja a la hora de tener que adaptarme a los cambios y además nunca he estado de acuerdo con las diferencias de género, a mí sí me verás tender camas, poner la lavadora, lavar los trastes y hasta cambio los pañales de la muerte que te avientas… cuando no logro huir a tiempo jejejejejeje

Pase lo que pase por favor lucha por lo que quieras, lucha por tus metas y cuando tengas miedo o sientas la presión social acuérdate que toda regla, toda norma y precepto que construye nuestro mundo fue creado por nosotros mismos… así que todo lo creas como precepto no lo veas como absoluto, no caigas en las garras de los imperativos.

Por eso cuando escuches que lo que estás intentando se ve difícil o no se ve adecuado para ti, sólo acuérdate de que esa persona no te está compartiendo una realidad, te está compartiendo su realidad y que desde su realidad, desde lo que esa persona es y cree que puede hacer, ve que lo que tú haces es x o y… así que no te dejes influenciar por malas opiniones que pueden hacerte sentir mal.

Esto te lo platico un poco en relación con lo que te decía al principio de esta carta, una mujer no tiene que hacer nada por el hecho de ser mujer, esas tonterías de que se ve mal algo porque eres niña o que debes de hacer aquello por tu género es simple y llanamente un absurdo.

Porqué tú como mujer eres la que tiene que lavar o cocinar o criar o limpiar o tender las camas, ¿acaso tienes una predisposición biológica para esas actividades? O son ideas nacidas en el seno de sociedades que promueven la diferencia de género… como la nuestra… que es intolerante, clasista y le gusta sentirse con superioridad moral para juzgar.

Siempre se fiel a tus valores y defiéndelos, pero siempre pon atención a la posibilidad de cambiar, de evolucionar y de re diseñar tu plan, no te quedes estática; busca las metas que te propongas a sabiendas que la gente a tu alrededor puede ser que te compartan su miedo en lugar de su apoyo y que cuando tengas éxito esa misma gente va a querer que les pases tu fórmula del éxito, digerida y sin los contratiempos que pasaste.

 

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