Siempre será la primera vez

¡Hagan sus apuestas! ¡Elijan el día! Pueden poner su dinerito desde el día de hoy hasta el viernes de la siguiente semana ¡porque ya va a nacer!

¿Y yo? Pues me muero de miedo. Pensarías que como ya tengo una hija me sentiría como pez en el agua con la llegada del segundo ¿verdad? Pues no. Estoy hecho un manojo de emociones justo como la primera vez. 

La realidad es que siempre será la primera vez. Es la primera vez que tengo un segundo hijo, es la primera vez que he visto y acompañado a mi hija en su adaptación emocional a la llegada del hermano, es la primera vez que ya sé cambiar pañales.

Siempre será la primera vez en todo. Por lo que me descubro recordando aquellos días en los que me convertí en papá por primera vez. Me recuerdo pensando en las “listas lógicas” de qué tenía que revisar si mi hija lloraba.

¡Caray! Hasta recuerdo como si no hubieran pasado cinco años de la mirada de la enfermera ante mi primer cambio de pañal, evidentemente fallido por donde lo quieras ver.

Pero también me descubro emocionado, estoy emocionado de conocer a mi hijo, me pregunto si se parecerá a su mamá, al lechero o a mí. Quiero saber cómo sonríe. Quiero cargarlo y sentirlo. Me pregunto si será barbón. Me asalta la duda sobre qué tipo de temperamento tiene.

En verdad me hago muchas preguntas que sólo me llevan a querer ya conocerlo. Todo está listo para su llegada y ahora sólo a esperar. Es como si me hubiera alistado rapidísimo para la fiesta, pero no pasan por mí.

Mientras tanto, he puesto mi quiniela al día 31, mi esposa al 30 y mi hija al día primero. Es más, escribiendo estas líneas siento mariposas en la panza. ¿Y si ahorita me marca mi esposa de que ha llegado la hora?

Justo anoche pensaba en esta entrada porque mi hija tuvo fiebre y pues no dormimos. Ya no me acordaba de lo que es estar como zombie en el trabajo o de cómo la capacidad para pensar simplemente se va y quedo en modo stupid by.

Obvio el blog seguirá, intentaré retomarlo con más calma, sólo que mi hija es mi prioridad y pues eso de andar escribiendo cuando puedo estar jugando con ella pues… así que intentaré continuar con el blog al menos quincenalmente ¿quieren una quiniela de si lo logro?

Esta entrada es para mí, es mi manera de recordarme de que está bien ser primerizo, de que es normal no saber ni por dónde ni cómo entrarle al tema, es mi manera de abrir los recuerdos de los pañales, los desvelos, la lactancia, los cuidados, sonrisas y alegrías.

Es para reafirmar mi compromiso con mi familia, para reconocer la admiración que le profeso a mi esposa y para, de alguna manera, dejar la ansiedad en estas líneas… en algún lugar que no sea en mí.

¡Ya quiero ser papá… otra vez!

 

 

 

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