Siempre hay uno en las fiestas…

Siempre que hay una fiesta infantil algunos temores se me despiertan, en la lista está incluido el que nadie llegue a la fiesta y el festejado se sienta muy mal, que algún invitado sufra un accidente o que durante la piñata alguien reciba un golpe con el palo. 

La lista puede crecer dependiendo del clima, el lugar de la fiesta, los juegos que ahí estén y las edades de los invitados. Esto incluye el si es correcto dar o no alcohol en las fiestas infantiles o si mejor a todos habría que darles agua de jamaica.

Sin embargo, hay un elemento en las fiestas, uno sólo que hace que me ponga de muy mal humor, porque al final la ansiedad o la preocupación que puedo sentir por lo anterior es leve, pero y en verdad es un grandísimo PERO no tolero a los niños sin límites.

El esposo de una amiga de mi esposa (no es leyenda urbana ¿eh?) los llama “terroristas” y desafortunadamente siempre hay uno en las fiestas.

Que quede claro que entiendo que el niño no es el problema, me queda clarísimo que no lo es, sin embargo es el que termina pagando “los platos rotos” cuando nadie quiere jugar o siquiera estar cerca de su presencia.

Pues este fin de semana fuimos a una fiesta de cumpleaños (espero nadie siga el blog de esa fiesta), y desafortunadamente me topé no con uno de los invitados que ya mencione que me pueden sacar de mis casillas, me topé CON EL INVITADO, fue como si estuviera ante la esencia del mismísimo trastorno oposicionista-desafiante. Nota: a partir de ahora dicho muchacho será llamado “Volcanis”

Claro que en cuanto busqué el tipo de papás que tenía todo me quedó muy claro, la verdad es que sigo digiriendo el impacto de algunas cosas, por ejemplo, cuando mi hija quiso entrar a la alberca de pelotas, Volcanis ya estaba ahí, en cuanto vio a mi hija se la fue encima posesivamente e intentó agarrarle la cara con ambas manos… ok… chance no hay nada de raro en esa conducta en un niño de 5 años…

En cuanto su padre vio esto su comentario fue algo así como -¡caray! Ya  no la va a soltar, ahora va a decir que es su bebé- y sin más me dejó ahí sin saber cómo diablos lidiar con Volcanis.

Mi lectura de este asunto es sencilla, a este tipo (el papá) no le cabe en la cabeza que con su comentario cosificó a mi hija como si pudiera tener una propiedad sobre de ella.

En segundo lugar no sabe lo que es la distancia social y que para que su comentario pudiera ser de mi agrado se necesitaría que fuéramos por lo menos conocidos.

En tercer lugar se puede saber ¿por qué cree que su hijo tiene derecho para estar encima de mi hija?

Chance piensas que soy exagerado (puede ser que a veces sí), pero para que te des una idea de la magnitud de la situación a Volcanis le taparon la boca durante las mañanitas, literalmente como si lo estuvieran atracando, para evitar que hiciera de las suyas.

Es triste que en todas las fiestas encontremos un Volcanis, al menos yo no puedo evitar pensar lo que le espera en el futuro, no es que sea adivino, pero en el trabajo que tengo estas historias siempre terminan en el consultorio ya sea porque el mismo Volcanis termina asistiendo, ya sea por adicciones o problemas interpersonales o bien llegan las víctimas de estas personas.

En serio, las fiestas son para divertirse, para que los chamacos corran, griten, socialicen, disfruten brincando, estrellándose entre ellos (eso me da mucha risa), le peguen a la piñata, coman pastel y luego salgan irritados por tanta azúcar.

Pero eso de ir a una fiesta y estar al pendiente de si Volcanis ya aventó, mordió, escupió, robó, y demás como que no está divertido.

Por lo demás estoy casi seguro que mi hija no es Volcanis, aunque sí sé que si me descuido lo puede ser con toda la fuerza que ha desarrollado y que además tiene una predilección por cierto tipo de llaves de lucha que no tengo ni la más remota idea de cómo las aprendió… si sólo se las apliqué una vez…

Espero en tu siguiente fiesta de cumpleaños a la que asistas te vaya muy bien y que disfrutes con todos tu seres queridos. Si te topas con un Volcanis te deseo mucha suerte y si tu tienes uno pues a ponerle límites. ¡Saludos!

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1 comentario en “Siempre hay uno en las fiestas…

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