Sobre ser mujer. Carta #5

Querida hija,

No tengo manera de saber lo que es ser mujer, me es imposible, así como para las mujeres es imposible saber lo que es ser hombre. Y creo que no es necesario que sepamos lo que es ser desde el otro lado para poder saber lo que hay que hacer. 

Lo que sí te puedo decir es que en este mundo no existe muy bien que digamos (aunque lo estemos trabajando) equidad, igualdad, respeto, diálogo, progreso en cuanto a tratar a las mujeres y a los hombres de la misma manera y con las diferencias necesarias para una sana convivencia y un mundo mejor.

Creo que lo que sí conozco, lo que considero un progreso, es que me quedan, estadísticamente hablando, como 10 u 11 años para trabajar lo más que pueda en mi educación y en tu educación para que llegado el momento estés lo mejor preparada para afrontar el mundo actual.

¿Por qué menciono esos años? Para responder tengo que dar un pequeño rodeo (aunque la respuesta rápida es la entrada a la pubertad-adolescencia) y tendría que iniciar con la cuestión de que los anuncios lo que hacen no es nada más vender productos, también comunican valores, conceptos, imágenes y en general discursos sobre lo que debe de suceder como normal.

Eso quiere decir que desde que te levantas hasta que te acuestas estuviste en contacto con una serie de discursos dictándote quién debes de ser para ser normal y por lo tanto pertenecer al grupo de personas que cubren lo que se espera de ellas desde el discurso social dominante.

El problema de esto por lo tanto es qué se está diciendo y aquí es donde empiezan a complicarse las ya de por sí complicadas ideas que te quiero compartir.

Si nos detenemos un segundo a ver qué es lo que se dice que tiene que ser normal para la mujer puedes ver que la importancia está en el cómo se ven. Para lograr esto los anuncios, imágenes, videos y estímulos visuales están llenos de la imagen femenina ideal y créeme que aunque tengas muchos estudios esto pega por que pega.

Te voy a contar algo que ni siquiera le conté a tu mamá, aunque tal vez no le dé gusto que lo diga por aquí sin decírselo primero a ella… pero estoy en el consultorio, comiendo, así que aprovecharé que te escribo a ti.

En una ocasión viendo la T.V. sintonicé un canal de deportes (era época de la NFL… ¡go Pats!) en este programa lo primero que se veía era una reconocida protagonista de esos deportes y comenté que me caía en la punta del hígado porque sólo usaba su cuerpo como adición al programa y que básicamente estaba ahí por cómo se veía y no por lo que aportaba al análisis de los equipos.

Para no hacerte la historia larga, le enseñé una foto de ella a tu mamá y sin pensarlo, en serio no creo que ni se haya dado cuenta de lo que dijo, su primer comentario fue “pero ya está muy grande para ponerse esa ropa” ¿te das cuenta lo que pasó?

El ideal de la perfección
El ideal de la perfección

Desde muy chiquilla la sociedad te va a intentar meter en la cabeza que lo normal y esperado para la mujer es que pases incontables horas e incontables torturas para parecerte más y más a lo dictado por un discurso de lo normal.

Lo peor, es que cuando fracases en ese ideal de mujer (y nadie lo logra porque es Photoshop) el mismo discurso social te va a hacer sentir mal y te va a hacer sentir que fracasaste.

El primer problema es, entonces, la imagen ideal a la que se les obliga a llegar.

El segundo problema es que parte de todo este discurso, si no la mayoría, convierte el cuerpo de la mujer en un objeto y esto tiene una sola consecuencia: crea un ambiente de violencia generalizada contra las mujeres.

La mujer como objeto
La mujer como objeto

Esto no sucede de manera directa, sin embargo algo que debes saber es que en el momento en el que conviertes a un ser humano en una cosa, cuando lo cosificas se inicia la justificación hacia la violencia contra esa ya-no-persona.

Hay otras maneras de deshumanizar a una persona, no nada más es hacer proxys o realmente usar su cuerpo como objeto para el anuncio. El asunto es peor que eso y lo triste es que lo vemos hasta en el diálogo sin que los hablantes se den cuenta de que lo que están diciendo.

Esta forma de deshumanizar es cuando dejas de ver el todo de la persona, cuando la desmiembras y la reduces a ser sólo una parte del todo, un ejemplo además de las imágenes que te pongo en esta carta, es cuando escuchamos “me gustan las piernas de las mujeres” o “me gustan las mujeres con cadera grande” o lo que sea que sólo observe una parte de ese ser humano y lo cosifique.

Cosificación
Cosificación

El segundo problema convierte el cuerpo de la mujer en un objeto

Esto también viene de un discurso hacia el hombre y es que el discurso ha vendido la idea o al menos ha asociado la masculinidad a la violencia; como alguien del género masculino creces en un mundo en el que los hombres se deben de mostrar como perpetradores de violencia, nos animan a la rudeza y a la insensibilidad.

Violencia y sumisión
Violencia y sumisión

¿Por qué hablé de hombres? Bueno porque hay que sumar dos más dos para ver a lo que voy, la imagen de la mujer que te platico no nada más afecta a las mujeres, también afecta el cómo los hombres nos sentimos hacia ellas y además cómo sentirnos hacia todo lo que está etiquetado como femenino como lo es la compasión, la cooperación, la empatía, la intuición, la sensibilidad y demás ejemplos culturales.

O sea que básicamente si eres hombre y eres sensible eso está mal porque en primer lugar eso no es de hombres y en segundo lugar al pertenecer al mundo de las mujeres nos enseñan que tenemos que ser lo que el otro no es.

Sin embargo, los seres humanos independientemente del género, gusto, preferencia, cultura y demás tenemos las mismas características, todos somos fuertes cuando tenemos que serlo, empáticos, intuitivos, sensibles, delicados, bruscos, cooperadores y básicamente todo ser humano, por el hecho evolutivo ser primate humano, pues tenemos esto en nosotros.

Recapitulando un poco, si al hombre se le enseña a crecer en un mundo así y a la mujer se le enseña un mundo como el que se le enseña y si además sumamos que últimamente vemos más discursos, más anuncios, en los que se erotiza la violencia como vender un producto usando la imagen de  una mujer, erotizada y atada, pues tenemos el escenario ideal para que la mujer viva sometida a la violencia y que hasta crea que deba de disfrutarla así como se le enseña al hombre a ser violento contra la mujer como una expresión de afecto.

Violencia y más violencia

Me encabrona estar escribiendo estas líneas, en verdad quisiera que el mundo fuera diferente por ti, por mí y por todos los que amo y por todos los que no conozco, pero me temo que no se puede negar la realidad si quiero contribuir a cambiarla.

La Federación Internacional de los Derechos Humanos tiene unas estadísticas escalofriantes, te comparto algunos datos no para convertir esta carta en algo más negativo de lo que es, sino para que puedas apreciar la magnitud de la ignorancia humana y de la importancia de pensar adecuadamente, de ser críticos con los discursos dominantes y de la tiranía de los debería.

En India se permiten los abortos por el simple hecho de que sea una niña, porque creen que van a convertirse en una carga financiera. En cerca de 30 países se practica la mutilación genital femenina lo que significa cerca de 200 millones de niñas. En el ámbito de la educación el panorama no pinta nada bien ya que hay lugares como Afganistán en el que el 90% de las mujeres simplemente no sabe ni leer ni escribir. Cerca de 700 millones de mujeres en el mundo son forzadas a casarse con hombres mucho mayores que ellas y en muchas ocasiones las mujeres ni siquiera tenían la mayoría de edad. ¿Cuerpo y sexualidad? Otro chiste en el mundo, en Senegal las mujeres pueden hasta terminar en la cárcel si deciden abortar.

Podrías argumentar que estoy citando ejemplos de países que podríamos argumentar están súper atrasados ¿no? Bueno pues agárrate bien porque la realidad siempre supera la ficción, en Francia una mujer muere cada 2.7 días por violencia doméstica.

El primer paso para salir de este panorama es hacer conciencia, es conocer, estudiar, educar, hablar y argumentar, es poner luz donde hay oscuridad para que seamos capaces de observar lo que está sucediendo.

El segundo paso es aprender a pensar de manera crítica acerca de cómo nos comportamos a la luz de la nueva información que recibimos en el primer paso.

El tercer paso es cambiar lo que podamos cambiar, cualquier cambio es bueno por pequeño que parezca. No se tiene que cambiar todo de golpe, se puede hacer cambios progresivos con múltiples intentos y fracasos, pero cambiar algo.

El cuarto paso es no callarse, es decir las cosas sin pena y sin preocuparse como el qué dirán, como por ejemplo, cuando tu madre cada vez que puede menciona por qué estamos en contra de las princesas de Disney y porque no te regalamos nada que tenga que ver con eso.

Quinto paso es que tenemos que convertirnos en feministas porque como dijo Dale Spender (autora del libro Man Made Language)

“El feminismo no ha peleado en guerras. No ha matado oponentes. No ha creado campos de concentración, no ha sometido a enemigos al hambre, no ha cometido atrocidades. Sus batallas han sido por la educación, por poder votar, por mejores condiciones laborales, por seguridad en las calles, por el cuidado de los niños, por el bienestar social, por centros para asistir a la víctima de abuso, por refugios para mujeres, por reformas en las leyes. Si alguien dice ´yo no soy feminista´ yo le pregunto ¿por qué? ¿cuál es el problema?

Hija, espero que con esta breve carta caminemos por el primer paso y nos adentremos al segundo paso. Por lo pronto te prometo seguir estudiando y seguir vigilando mis conductas, actitudes y discursos para poder brindarte la mejor educación posible y para no convertirme en una causa más del problema. Te amo.

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1 comentario en “Sobre ser mujer. Carta #5

  1. Me resulta un texto muy poderoso, amoroso e íntimo.
    Poderoso porque se habla desde el conocimiento de cómo el patriarcado ha organizado el mundo y ha hecho que nuestras mentes, emociones, gustos, cuerpos, necesidades e ideologías giren en torno a un mundo binario que nos da privilegios a los hombres por encima de las mujeres.
    Amoroso porque leo un padre ocupado en construir un mundo diferente para su hija, para otras mujeres y para otros hombres, es en este último aspecto donde me parece un texto íntimo: Leo a un hombre presente, conectado con las emociones, con la reflexividad hablando incluso de los efectos de los estereotipos de género para nosotros, los varones, que hemos “naturalizado” y consideramos como inherentes a nuestro género; si se le ha objetivado, sexualidazo, sometido y agredido al cuerpo de la mujer, esto ha sido principalmente por otros hombres.
    Un texto desafiante que invita a los papás modernos a mirarse con otros ojos y reflexionar la crianza ¿Cómo estamos criando a las niñas? ¿Para ser princesas sometidas que necesiten a un varón? ¿Criamos en la autodependencia? ¿Cómo es que criamos a los niños? ¿Estamos criando niños para ser los futuros varones víctimas del patriarcado y reproductores de estereotipos de género?
    Y comienza con algo tan sencillo y tan cotidiano: Los juguetes, los juegos, el color de las paredes, la ropa…
    Ojalá este texto llegue a más varones, a más papás y también a más mamás.
    Agradezco que sea un varón quien cite al feminismo, quizá valga la pena hablar un poco sobre dicho movimiento para que los varones conozcamos un poco más de ello.
    Y me gustaría leer qué pasa con la diversidad sexual, cuando los hijos o hijas conviven con niños o niñas de parejas lesbianas u homosexuales. O cuando uno de los primos, hermanos, o incluso hijos poseen una identidad sexual diversa.
    Dejo mis saludos

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