¿Quieres ser un buen padre?

Así como el cuerpo necesita cierta cantidad de proteína, lípidos, hidratos de carbono entre otras cosas, el ser humano necesita ciertas cantidades de emociones, específicamente de ciertas dimensiones emocionales para su correcto desarrollo. Como mencionaba en otra entrada (Crianza ¿tienes estos mitos?) no debemos de caer en ideas de separatismos absurdos ni de miedos sobre estar juntos con los hijos. 

Cuando fallan estas dimensiones es cuando empiezan los problemas al grado que cuando tengo alumnos que quieren ser terapeutas lo primero que les recomiendo es que no lo sean porque no se imaginan lo que se escucha en el consultorio y que nunca se va a olvidar (además así hay más trabajo para mí).

Cuando quitamos la paja de la literatura psicológica, lo que significaría quemar el 90% de todo lo que se ha escrito en y de psicología, podemos ver la complejidad de nuestra especie, pero también podemos ver que somos dependientes e interdependientes de nuestro entorno y que no estamos separados de la naturaleza, aun cuando vivas entre puro concreto y resulta que nuestra naturaleza está en lo social y en lo emocional.

¿Quieres ser buen padre con todo y los errores que seguro cometerás? Debes de tomar en cuenta que las dosis emocionales sólo se agrupan en cinco dimensiones ¡así es más fácil!

Apego seguro

La necesidad emocional más profunda y más duradera en el ser humano es la necesidad de tener un apego seguro con la o las personas que nos cuidan, este apego no nada más es que “no nos falte nada”… de hecho eso no sirve de mucho.

Lo importante es que estés para tu hij@ y que aprendas a satisfacer sus necesidades, que seas una figura predecible y sobre todo estable. El apego seguro se forma con estar, mirarlos, acariciarlos, cargarlos, hablarles, compartirles y no nada más con estar físicamente mientras ves tu celular o juegas en internet.

Autonomía, Competencia, Sentido de identidad

De alguna u otra manera ya traemos una lotería genética y de arreglo neuronal que determina ciertos aspectos de quienes somos, por ejemplo, el temperamento ya viene determinado, algunos nacen más simpáticos que otros y ¿sabes algo? ¡No pasa nada! Hemos llegado a creer que está mal enojarse o ser sensibles y nos enfocamos a cambiar eso en nuestros hijos.

Hay que dejar que l@s niñ@s sean ellos mismos, claro que no digo que a sin normas ni esas cosas, sólo digo que tenemos que bajarle a la manipulación y a la crítica y apostarle más al individuo para no dañar su sentido de identidad.

Libertad para expresar necesidades y emociones

Los chiquitos también tienen opiniones y también expresan necesidades y muchas veces los adultos no creemos en esto “porque son niños y o saben lo que quieren”. Creer lo anterior es un error terrible y muchas veces por eso empiezan los problemas.

Claro que sabe lo quiere, no necesariamente es lo “correcto socialmente” porque no ha aprendido eso, pero de que sabe pues sabe. Los chiquilines deben de poder expresar su opinión, podrás no estar de acuerdo y chance nada cambia (por obvias razones), pero eso no le resta importancia a que se expresen.

Espontaneidad y juego

Todos necesitamos una buena dosis diaria de diversión, si de adultos es importante de niños es vital. Hay gente que pone por encima de la diversión las reglas, entonces están jugando un juego de mesa y la diversión se pierde porque se convierte en una situación cuadrada sin diversión porque importaron mucho más las convenciones que la espontaneidad.

No digo que por jugar o ser espontáneo se vale todo, pero como dice el dicho “ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre”.

Límites realistas

Mi esposa tiene una excelente frase que les dice a sus pacientes papás: los límites son amor. Nada más toma en cuenta que hablamos de límites realistas, acorde a la edad y habilidad del niño. Existen muchos problemas en los adultos que se pudieron evitar si les hubieran puesto límites realistas.

No tiene nada de malo poner límites, al contrario muchas situaciones presentes se evitarían si socialmente pusiéramos límites adecuados.

Estas son las cinco necesidades emocionales básicas que debemos de cubrir lo mejor posible para que nuestros hijos crezcan adecuadamente y no tengan, en la medida de lo posible conductas maladaptativas.

Si tienes dudas por favor escríbeme ¡saludos!

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