Que nadie te cuente cuentos

Es impresionante la cantidad de mitos con los que afrontamos el día y hasta que no tienes que ponerlos a prueba no sabes que tan ignorante eres, nada como la realidad para saber que te ha llegado la hora de decir “estamos embarazados”. Esas ideas de llegar a casa y te entreguen una chambrita de color azul o rosa simplemente no existe, no para mí, yo creo que el comercializador de esa escena no tuvo esposa, novia, amante o perro que le ladrara y le mostrara cómo se avisa que vas a ser padre…
Recuerdo que venía del consultorio, uno de esos días que salí tarde y me topé con tráfico, nada en la radio, nada que botanear en el coche y en general todo “equis”, ya habíamos decidido que queríamos tener hijos y ya habíamos estado haciendo los ejercicios necesarios… cuando mi esposa me marcó al celular (obvio con manos libres) y me sugirió que chance era momento de comprar una prueba de farmacia.
¡Ni qué decir! el corazón se me aceleró como si me hubieran dicho que me iban a regalar un súper auto, así que me enfilé a la farmacia más cercana, como dato necesito aclarar que venía en una avenida con muchos retornos, pero bueno el asunto es que dos minutos después me habla mi esposa (segunda llamada) con muchos nervios y que mejor no pasara a comprarla porque le “daba miedito”, así que me enfile al retorno, en menos de veinte segundos me llamó nuevamente (tercera llamada) para decirme que mejor si fuera por la prueba para ya salir de dudas del por qué se la retrasó, así que me enfilé a la farmacia… otra vez…
Si la memoria no me falla llegamos a seis llamadas, efectivamente como puedes pensarlo: sí ve, mejor no, mejor sí, mejor no, bueno ¿tu qué opinas?, bueno sí, bueno no, bueno mejor haz lo que quieras…
Llegué a la casa, vimos las instrucciones, se metió al baño y salió convencida de que estaba embarazada… ¡ajá! Mi súper respuesta fue algo así como: tenemos que esperar equis minutos para estar seguros…
Pasado el tiempo nos asomamos al baño para ver cuántas líneas había en el plástico que iba a cambiar o no nuestra existencia y al ver dos líneas rosadas simplemente nos dimos un “quico” nos dimos las buenas noches y nos fuimos a dormir.
Que nadie te cuente cuentos, es mucha información la que se procesa cuando ves esas dos líneas, quién iba a decir que para saber si vas a ser papá se necesitan 15 minutos de amor, esperar unas semanas, comprar una prueba de 300 pesos, un poco de pipí y el condenado susto de la vida…
No hay forma de preparase para recibir la noticia por lo que solamente te recomiendo no aguantar tanto la respiración como para desmayarte ni respirar muy rápido como para marearte, olvídate de los cuentos, el cómo tomes la noticia depende de muchas cosas. Sólo un consejo: antes de abrir la boca y ser “el capitán obvio” fíjate en la mirada de tu pareja y descubre que está sintiendo, que no se te olvide: en tu interior no cambia nada, pero en el de ella cambia ABSOLUTAMENTE TODO.

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1 comentario en “Que nadie te cuente cuentos

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