¿Por qué no sirve explicar?

¿Cuántas veces no sentimos que nuestros regaños no tienen efecto? Probablemente te ha sucedido o has visto que a alguien le sucede, simplemente parece que las palabras se las lleva el viento. 

Puede ser que te llame la atención lo siguiente, pero ¿has notado cómo simplemente lo que dices no llega a tu hij@? Aquí tengo que aclara algo, no promuevo la violencia ni la agresión, pero ¡no inventes! No hay que irse al extremo de no gesticular el enojo o no usar una entonación adecuada.

Si vas a poner un límite no puedes hacerlo sin que se muestre tu autoridad, aquí es donde viene lo difícil de captar en ocasiones, si tu hij@ es pequeño, la verdad es que viene dando igual que se lo digas bonito a que no se lo digas.

Los chiquilines no tienen capacidad verbal elevada, aun cuando parezcan que hablan bien y que hablan mucho, no significa que razonen como los adultos, por eso cuando te acercas a explicarle con tu mejor voz de “tía cositas” o tío Gamboín” (chale, estoy viejo) que no debe meter los dedos en el contacto de la luz, tu hij@ seguramente te escuchó como Charlie Brown escuchaba en la escuela.

Los niños responden a los límites a partir de las reacciones del otro, eso significa que tienes que poner atención en el volumen y el movimiento de la cara, es inútil explicar el límite, tienes que actuarlo.

No es no, y lo tienes que decir con enojo (si es lo que amerita), no te preocupes de “traumarlo” no le pasa nada, no tengas miedo al límite… los límites son amor (dice mi esposa).

Es un error que nos hayamos ido al extremo en la sociedad de considerar que impostar la voz a un niñ@ es violencia, no digo que te la pases dando de gritos, pero acompañar el límite con brazos en jarra, tu mejor cara de ogro y tu tono amenazante, eso es lo que hace que el límite se aprenda, todo lo demás confunde y no genera cambios.

La respuesta al título es sencilla, no sirve por que el mensaje va incompleto, se tiene que acompañar de lenguaje corporal adecuado, recuerda que “hace más ruido lo que haces que lo que dices”.

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2 comentarios en “¿Por qué no sirve explicar?

  1. Opino igual que tu, no se puede ir por la vida dando gritos pero tampoco se puede no darte a entender.
    Cuando tus hijos aprenden desde pequeños con disciplina positiva, para ellos es muy fácil darse cuenta cuando algo no está bien.
    Lo que yo hago es bajarme a sí altura, verlos a los ojos y quizá subir la voz (no gritar) cuando sea necesario.
    Si consigues consistencia con disciplina positiva, es muy fácil para los niños entender las gesticulaciones de los padres.

  2. Ojalá esto lo aprendieran tanto padres como maestros. Porque gran parte del día los niños están en la escuela y resulta que los maestros tienen terror a las reacciones de los niños ante una llamada de atención, y terror a las reacciones de los padres ante dicha llamada.

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