No es no

Independientemente de si el título de la entrada te recuerda tu infancia y las frases que escuchabas, la realidad es que es una sentencia muy fuerte y que rara vez aplicamos. Esta entrada la pensé a partir de la entrada de un blog que por casualidad me compartieron. 

En el artículo original del otro blog la autora plantea que no hay que tratar de manera condescendiente los niños, plantea que no debemos obligar a nuestros hijos a, por ejemplo, dar besos si no quieren dar besos. Además de que hay cierta información de que cuando criamos bajo esa premisa son más vulnerables a sufrir de abuso sexual, porque básicamente no han aprendido a decir que no al contacto físico indeseado… cuántas veces no pasas por encima de sus deseos nada más porque es “taaaaan tierno”.

El asunto es que me quedé pensando en esa entrada y quería sólo expresar la manera en la que educamos basada en el doble discurso. Curiosamente cuando damos una orden a nuestros hijos esperamos que la cumplan en automático, de lo contrario nos empezamos a molestar o a sentir incómodos, sin embargo el problema no es ese.

El problema real es que vivimos bajo la premisa de que cuando queremos algo lo tienen que obedecer “en ese momentito”, pero cuando nuestros hijos dicen que no o quieren algo, entonces sí, todo es relativo, todo se vuelve algo que puede ser juzgado como más o menos importante.

Sólo para complicar un poco más la ecuación, cuando los hijos obedecen automáticamente reciben un reforzador, ya sea directamente porque reciben un elogio de “¡qué obediente, así le das gusto a mamá/papá” o bien por un refuerzo negativo por evitación ya que al obedecer evitó la furia de los padres.

Esto bajita la mano, va condicionando la mente del niño a creer que los demás importan más que él, a sentir que sus deseos y necesidades no son tan importantes como las de los demás y por lo tanto estamos volviendo a nuestros hijos en personas enfocadas a los demás, podrás decirme que soy un exagerado, pero haz una encuesta muy sencilla en caso de que las cosas ya no vayan también en la relación ¿prefieres ser el que tome la iniciativa y cortar la relación o te es más fácil que te corten y así sentirte menos mal?

Básicamente esta manera de interactuar en la que sometemos desmedidamente a nuestros hijos a nuestras órdenes y no respetamos sus límites, pueden generar adultos subyugados, tanto en las necesidades como en las emociones, también se genera la idea de que el auto sacrifico es la única manera de tener amor por parte de los demás y por si fuera poco también viven con la necesidad o búsqueda de aprobación y reconocimiento, asó como lo lees, cada vez que no respetas los límites de tus hijos generas parte de esto.

Claro que los niños tienen que obedecer, no estoy hablando de no poderles límites, estoy hablando de esos pequeños detalles en los que el niño, por ejemplo, no quiere que lo cargues y vas y lo cargas (pensando en situaciones normales que no involucren cruzar calles y esas cosas), cada vez que tu hijo dice que no quiere jugar a algo o con alguien y tú lo regañas por eso, aún si no quiere jugar con su hermanito simplemente no tiene por qué hacerlo si no quiere.

Básicamente no es no y es parejo, porque si no es no,  entonces cuando exista una ley con la que no estén de acuerdo de todos modos van a respetar porque entienden la importancia del bien global a partir de los límites, de lo contrario van a empezar a juzgar qué leyes quieren seguir de acuerdo a sus intereses particulares… para muestra un botón: todos los que “porque hay mucho tráfico” se les hace fácil meterse por el carril del metrobús… a ellos mis más sentidas condolencias, porque no hay cura para su estupidez ¿dije estupidez? ¡error! todavía no hay cura para sus límites…

 

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