Niño o niña

Decidí esta entrada por el simple hecho de plasmar mi visión del día en el que me dijeron el género del bebé. Espero con el paso de los años leer estas líneas y ver cómo ha cambiado mi visión y mi recuerdo de las cosas.

En aquel momento yo no me dedicaba al 100% a mi consultorio privado como ahora, por lo que en la mañana fui a trabajar al hospital (trabajaba en uno obviamente) y cancelé toda la consulta vespertina. 

Fuimos al Hospital SEDNA ya que ahí está la clínica RAM, es una clínica de reproducción y aunque orgullosamente “donde pongo el ojo pongo la bala”, el ginecólogo de mi esposa atiende en dicho lugar. ¿Qué recuerdo de ese día? Recuerdo mucho estrés, resulta que no se había dejado ver en ultrasonidos anteriores, mi esposa en un acto de fe reservó y pagó hotel y avión para el “baby shopping” así que o nos decían ese día o todo iba a ser de color amarillo.

Fue eterno el ultrasonido, ¡el bebé no se dejaba ver! Las instrucciones del médico empezaron a ser: voltéate hacia la derecha, mmmm ahora a la izquierda… ¡que pudoroso bebé! No se deja…

Después de una hora de instrucciones desde voltéate, gira, tose, ríe, camina, vuelve a toser, puja un poco, se les ocurrió que la solución para lograr ver al bebé era que mi esposa comiera chocolate.

Para este punto yo francamente había pasado de la emoción a la desesperación a la angustia y ya estaba entrando en la resignación, dos horas y no había manera de definir nada. Es terrible la sensación ¿sabes? Es como si llevaras horas formado para comprar algo y justo cuando te toca cierran la ventanilla porque ese algo se agotó, así me sentía yo.

¿Quién iba a pensar que el chocolate era la solución? En cuanto el azúcar entró en el torrente sanguíneo del bebé se despertó como si fuera día de fiesta y entonces hizo lo que debió hacer hace muchas semanas, descruzó las piernitas y el médico con una sonrisa de alivio en su rostro nos dijo: es una niña.

En cuanto me dijeron que iba a ser padre algo en mí se despertó, pero en cuanto me dijeron que ya podía referirme a mi bebé por su nombre, al ya poder conceptualizar a una personita con género y con una historia de familia, simplemente la vida tomó otro sentido, es como si hubiera habido piezas flotando que no sabía que estaban ahí y que, simplemente, se acomodaron en dónde tenían que estar.

La paternidad es algo muy raro, aunque mi mente está entrenada para pensar solamente a partir de la evidencia y siguiendo pautas lógicas (deformaciones de mi entrenamiento) hay cosas que simplemente no se pueden explicar, no digo que es una cuestión de fe o de magia, es algo que me parece mejor dejarlo como producto de un instinto ancestral de supervivencia.

Chance cuando te dicen si es niño o niña eso es lo normal, como hombre que no has sentido nada netamente físico dentro de ti ahora puedes conceptualizarte como papá, ahora puedes empezar a relacionarte con alguien más tangible y menos lejano, ya puedes pensar en alguien con nombre (si ya lo tienes) y se vuelve más real el hecho de que efectivamente vas a ser papá.

Si te ha gustado comparte...Tweet about this on TwitterShare on Google+

Deja un comentario