Micro manual para manipular a los demás…

En esta entrada les voy a platicar sobre un sesgo cognitivo que en lo personal me da mucha risa, además de que puede resultar muy útil en las relaciones de pareja, amistad, colaboradores en la chamba e infinidad de lugares que ni nos imaginamos. El día de hoy les voy a hablar en breve del efecto Benjamín Franklin. 

Normalmente creemos que hacemos cosas buenas o agradables por las personas que nos caen bien y que no hacemos cosas por las personas que nos caen mal ¿correcto? Pues me temo que eso ¡es falso!, de hecho nos tiende a caer bien la gente por la que hacemos cosas positivas y nos tiende a caer mal la gente por la que hacemos cosas negativas.

Esto puede sonar bastante raro, sólo recuerda antes de continuar con la entrada, que el cerebro necesita engañarse un poco para mantener su realidad y que cambiar le cuesta trabajo.

Entonces si hago cosas positivas por alguien ¿me va a caer bien?, pues la apuesta está en que así será; las actitudes que tienes vienen de acciones que te llevaron a observar, lo que te llevó a explicar lo que te llevó a tener una creencia.

El efecto Benjamín Franklin es el resultado de que tu auto-concepto se sienta bajo ataque; todo individuo ha desarrollado “una persona interna” la cual persiste a pesar de las incongruencias e inconsistencias en su historia.

Entonces si hago cosas positivas por alguien ¿me va a caer bien?, pues la apuesta está en que así será

Para entender esto último sólo hay que ver cómo nos sentimos como nosotros mismos desde que sabemos que somos nosotros mismos, a pesar de que nuestra historia está plagada de inconsistencias, nosotros simplemente seguimos siendo nosotros.

Nuestra mente logra lo anterior lidiando con lo que se llama disonancia cognitiva, que básicamente es una forma de ansiedad que se genera cuando tenemos pensamientos, creencias o actitudes que son contradictorias con otras, por ejemplo: ser vegano y trabajar en una carnicería, tener miedo a volar y ser sobrecargo, pertenecer a Greenpeace y entrenar animales de circo o ser católico practicante y trabajar en una clínica de abortos…

Cuando el cerebro tiene una disonancia el malestar es realmente profundo y sólo hay una manera de quitarlo: eliminando la disonancia ¿y cómo lograrlo? Pues para tu cerebro es bastante sencillo, simplemente se inventa tu realidad.

Así de loco como suena, el cerebro se va a crear una fantasía y la va a aplicar y a defender como si fuera la realidad como tal. Por ejemplo, en 1969 se hizo un experimento muy entretenido, se reclutaron sujetos para una investigación que creían era para medir sus habilidades psicológicas y de paso iban a ganar un poco de dinero…

Un actor hizo las veces de científico y una investigadora la hizo de secretaria ¿quién dice que investigar no es divertido?, bueno el asunto es que el actor/científico tenía una misión en la investigación: debía lograr que los sujetos lo odiaran, así como lo lees, su misión era portarse como un patán, déspota, grosera, tosco y ya sabes básicamente portarse como ese vecino que todos tenemos en casa.

Sin importar cómo les fuera en los tests administrados a todos los sujetos se les aprobó y se es pagó, al finalizar esto el actor irritante les dijo que tenían que pasar con la secretaria llenar una forma aquí inicia el experimento como tal ¿qué pasó?

En este momento el actor le pidió a un tercio de los sujetos que regresara su dinero, les dijo que él estaba pagando por el experimento de su dinero y que agradecería mucho el favor porque ya se estaba quedando sin fondos. Todos aceptaron.

Otro tercio dejó el cuarto de experimento para contestar la forma de la secretaría, a este tercio la secretaria les pidió si podían donar su dinero de regreso al fondo del departamento de investigación ya que el departamento se estaba quedando sin dinero. Todos aceptaron. Al último tercio se les dejó ir sin molestarlos y sin pedirles el dinero.

El estudio en realidad era ver lo que los sujetos pensaban del investigador (actor/científico). Las preguntas que contestaron eran sobre qué tanto les había agradado el cuate (en una escala del 0 al 12)… recuerda que él se portó realmente mal con todos ellos ¿ok?

En promedio, los que se llevaron su dinero lo calificaron con 5.8, los que le hicieron el favor a la secretaria lo calificaron con 4.4 y los que le dieron su dinero directamente al pedante, tosco, alzado, arrogante, déspota científico lo calificaron con ¡7.2!

¿Qué demonios sucedió? ¿Por qué lo calificaron tan alto? No nada más los trató mal, además les quitó el dinero… bueno pues el efecto Benjamín Franklin hizo de las suyas, cuando su cerebro vio que habían hecho algo positivo por alguien negativo tuvo una disonancia y por lo tanto tuvo que inventar la historia ¿por qué le di mi dinero a un patán? Respuesta (con efecto): bueno, lo que sucede es que chance no era tan patán, tal vez sólo estaba preocupado por el dinero y no cuenta se dio, además si le di mi dinero es porque seguramente me cae bien…

¡Pum! Cuántas veces en un sólo día no hemos caído en la trampa, ¿quieres saber lo peor? Que probablemente muchas cosas positivas o negativas que ves un tu familia, en tu pareja, en la manera en la que educas a tus hijos, se basan en estas cosas. Le compré un regalo a mi pareja, entonces seguramente la quiero; Le llevé un regalo a mi amigo, seguramente es porque me cae bien… ese es el orden correcto y no al revés jejejejejeje

Cuando el cerebro tiene una disonancia el malestar es realmente profundo

¿Quieres caerle bien a alguien? Busca la manera o la situación que haga que la persona empiece a hacer cosas positivas por ti y entonces su cerebro se va a obligar a creer que tiene sentimientos positivos por ti ¡suerte!

Lo más importante que tienes que recordar es que mientras más daño causes, más odio sentirás. Mientras más bondad expreses más amoroso y cercano te sentirás con esa persona.

 

Si te ha gustado comparte...Tweet about this on TwitterShare on Google+

Deja un comentario