Me divido en 100 para ser papá

A veces nos hacemos ideas equivocadas sobre lo que significa ser papá para otras personas, especialmente si las vemos en redes sociales o leemos su blog (como el mío). Pero la realidad es que todos nos topamos con una serie de situaciones problemáticas casi a diario… 

Así que en esta entrada voy a contar la “neta del planeta”, espero salir bien librado de tu opinión, pero bueno en parte es para que puedan leer que todos tenemos cuarenta mil cosas que hacer, pensar, arreglar y en el inter ser buenos papás.

Como ya conté en la carta #1 a mi hija soy psicólogo de profesión, todo el día estoy en el consultorio. Estudio un doctorado por lo que en algún momento tengo que preparar las clases, preparar las tareas y por si fuera poco hacer la tesis… cómo odio la tesis…

Aunado a lo anterior escribo temas de psicología, en ocasiones son capítulos de libros, en otras son artículos, además de eso escribo este blog y todo lo intento hacer bajo la premisa de ser un papá comprometido con la crianza de mi hija, así que tengo la costumbre de interrumpir lo que hago si ella me requiere.

Hasta aquí la historia suena bien, obvio que suena bien si estoy editando la realidad, así que ahí va:

Anécdota de papá

Salí con mi hija al centro de la delegación en la que vivimos. Ya sabes, un domingo temprano, el sol en todo su esplendor, la gente paseando en la alameda ¿qué puede salir mal?… claro que además como se supone que sólo iba a ser una salida rápida me confié de que la pañalera estuviera equipada adecuadamente.

Estaba sentado en una banca, mi hija en su carriola de frente a mí disfrutando de un pan dulce, momento de papá e hija, cuando de repente ¡zaz! Un olor fétido me llega. Al principio no pensé que fuera mi hija, ¡por favor! Ese angelito no podía corresponder a un olor así de desagradable.

Después de un rato ya no me quedó opción más que atribuir el hedor a mi hijita adorada, un pañal más uno menos que más da… aquí es dónde el destino se torció.

La saqué de su carriola para revisarle el pañal, le bajé un poco el pantalón y con el dedo índice procedí a jalar el pañal como siempre para asomarme, peeeeeeeeero por estar distraído metí el dedo en el pañal más de la cuenta y ¡sorpresa! Efectivamente el pañal tenía premio ¡y mi dedo también!

No sabes lo que sentí en ese momento, fue terrible, el pañal estaba fresco y ahora eso estaba en mi dedo, casi me vomité, pero guardé la compostura, regresé a mi hija a su carriola y abrí la pañalera y cuando abría el cierre tuve la imagen mental de las toallitas en el baño.

Efectivamente, papá salió sin toallitas. Recapitulemos el problema: mi hija con pañal premiado con algo salido del séptimo círculo del infierno de pañales; yo tenía el dedo de mi mano derecha (soy diestro) hasta la mitad de “premio” y ¿las toallitas?, bien gracias en casa descansando.

Las toallitas que salvaron a papá
KleenBebé

Afortunadamente había una tiendita en una esquina cercana así que me enfilé para allá rogando que tuvieran toallitas y ¡sí tuvieron! De hecho sólo tenían toallitas Kleen Bebé lo cual me sorprendió porque yo sólo ubicaba la marca con pañales y no con otros productos.

La historia termina felizmente para mi hija y para mi mano, realmente si no hubiera encontrado esas toallitas no sé qué hubiera pasado.

Ventaneando un poco a mi esposa, hace unas semanas estábamos en la casa y de repente me grita, fue un grito de terror que me asustó, salí corriendo hacia la habitación en la que estaba y mi sorpresa fue que se distrajo cambiándole el pañal a nuestra hija, por lo que metió la mano completa.

¡Toda la palma de la mano con premio! Jamás le había visto una cara de terror así, por lo que medio controlé las carcajadas y la relevé así mientras ella corría a lavarse la mano con todo lo que encontró… yo terminé de cambiar a mi hija.

Las toallitas que salvaron a papá
Las toallitas que salvaron a papá

La neta es que conjugar muchas actividades y mantenerse comprometido con la crianza no es sencillo, nada sencillo. Pero hay que encontrar la manera, si tú estás bien tú bebé va a estar bien. Yo soy de la idea que quienes tenemos este tipo de historias estamos comprometidos con nuestras hijas e hijos.

Esto lo pienso porque quién no se involucra no se ha equivocado, quién no ha equilibrado sus días atareados con mil y un pendientes y obligaciones no saben lo que es un calcetín metido en un pañal o lo que es no dormir por una muelita o un cólico.

A veces nos tenemos que partir en cuarenta para rendir, pero creo que eso es lo importante, que tengamos la capacidad de distribuir nuestra energía en muchas actividades.

También tienes que considerar que para eso necesitas buen equipo de apoyo, por ejemplo, es muy frustrante asumir la responsabilidad de, digamos por ejemplo, cambiar un pañal y que las toallitas que te recomendaron simplemente no funcionan bien.

Eso pasa mucho, al principio nosotros usábamos otras marcas, pero las fuimos cambiando hasta encontrar las que nos convienen y nos salvan el día en nuestras salidas. Esta entrada se ha centrado en las toallitas, pero piensa en pañales, shampoo, crema, jabón y demás artículos del diario que no les prestas mucha atención.

Ahora ya los sabes, en primera si te has equivocado es porque estás haciendo algo, los que no se equivocan es porque no hacen.

En segunda, necesitas tener las herramientas más adecuadas, así que mi estimada mamá o papá primeriza, busca marcas que te hagan sentir bien, hay algunas como la que me salvó la vida o la mano (Kleen Bebé) que tienen años en el mercado.

Espero que con esta entrada veas que no es “miel sobre hojuelas” el compromiso de ser papá, seguiré contándote más anécdotas en otras entradas para que veas que es un reto grande, pero no imposible ¡así que a disfrutar de nuestras hijas e hijos! Y a ti ¿cuál es la neta que quisieras “ventanear”?

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2 comentarios en “Me divido en 100 para ser papá

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