Masculinidad, Paternidad y Crianza

Masculinidad como algo presente en la paternidad y en la crianza puede resultar un tema polémico para algunos así que lo iré simplificando. Espero que al final de este texto por lo menos te hayas ofendido un par de veces… no, no, ofendido no. Espero te hayas incomodado… ¡no! Otra vez no es eso lo que busco. Espero que al final hayas reflexionado un poco (¡eso es!). Espero que producto de la reflexión te enojes con las instituciones y te ofendas con las injusticias. 

Preguntarse qué es un padre es bastante complicado. Biológicamente es un ser vivo masculino que ha tenido descendencia directa…

Nada más que si pensamos en nuestras experiencias con nuestros padres o como padres vemos que esto no se acerca para nada a la realidad.

En verdad dudo mucho que por los 20 minutos de sexo que tuve en los que se dio la fecundación me puedan llamar papá (si, si, chance no fueron 20 minutos, a veces exagero). Creo que hasta me sentiría medio fraudulento de recibir el nombre de papá.

Me doy permiso de recibir el nombre de papá porque intento cumplir con ese rol

Festejo el día del padre aunque no me parezcan algunas cosas. Empezando porque se hace en domingo y tradicionalmente los papás no trabajan en domingo y pueden estar con la familia.

Qué curioso que el día de la madre es fijo sin importar si cae en lunes o jueves, pero el del padre… ¡qué cómodo! pero no quiero estar de criticón el día de hoy… ¿o sí?

Me doy permiso de festejarlo porque me esfuerzo en ejercer mi paternidad desde nuevos puntos de vista. Por que como muchos otros papás estoy intentando hacer un cambio para no repetir patrones rígidos de conducta que sólo hacen que no podamos disfrutar de la felicidad de tener hijas e hijos.

Entrando en tema: cuando educamos lo hacemos desde cómo se debe de comportar una persona. Nada más que en lo que tiene que ver con el aprendizaje de las reglas sociales nadie se detiene a pensar en la función de la regla social que se quiere enseñar o de la habilidad que se va  a desarrollar ¡vamos! Ni siquiera pensamos en la lección de vida que tendrá.

Normalmente educamos en función de grandes categorías: la primera es por edad (niño, joven, adulto) la segunda es por los genitales binarios que hemos conocido (niña o niño).

A partir de esas categorías ponemos los límites. Se permiten o no las expresiones afectivas. Otorgamos los permisos y todo lo que se les ocurra.

Por lo tanto tenemos que hablar de lo que es la masculinidad.

Antes de seguir leyendo, si te preguntan ¿qué es la masculinidad? ¿Cuál sería tu respuesta?

La masculinidad es el libreto que dicta lo que tienes que representar en tu actuar para ser considerado hombre (en algún grado)

Masculinidad en la edad media
Masculinidad en la edad media

Imagina que nos transportan a la edad media y nos hacen un test para saber qué tan masculinos somos. Supongo que las preguntas serían algo como:

¿Puede cazar?

¿Sabe encender un fuego?

¿Puede hacer una trampa para conejo?

¿Conoce cómo tratar la piel del venado?

Viéndolo así mi masculinidad quedaría muy dañada con este test. Por lo tanto la masculinidad es:

Conjunto de comportamientos, de atributos, de roles asociados con varones y que son definidos socialmente. Básicamente es lo que tienes que hacer, pensar o sentir para ser hombre.

Me gusta señalar la parte de que: SON DEFINIDOS SOCIALMENTE. O sea que si no cubre con el libreto social, sólo está pasando que no estas siguiendo las reglas de la mayoría. Es decir, no está pasando absolutamente nada.

¿Qué es lo que nos dicta el libreto de masculinidad?

La masculinidad es un LIBRETO IMPUESTO con lo que se conforma LA IDEA DE SER HOMBRE. Ahí encontramos frases como “aguántese, los hombres no lloran”, “los hombres deben de ser feos, fuertes y formales”, “es tu responsabilidad llevar dinero a casa”, “debes de saber resolver todos los problemas”, “debes de saber usar herramientas”.

Pero también incluye ideas un poco más exóticas: como que los hombres debemos de mostrar valentía, tomar riesgos, mostrar seguridad, ser jefe de familia, no mostrar dolor.

Y para rematar el libreto de la masculinidad incluye ideas realmente peligrosas: como que el hombre debe de estar “caliente” todo el tiempo, debe de ser lujurioso, infiel, tener sexo con cualquiera que se deje.

Si vieran que luego queremos llorar y recibir un abrazo, que luego en lo que menos pensamos es en sexo, que no tenemos ni idea de cómo resolver problemas y menos usar algunas herramientas, que podemos tener un mundo de emociones pero no sabemos ni que son ni cómo se expresan.

El asunto es que desde la masculinidad ejercemos la paternidad, desde la masculinidad moldeamos y modelamos conductas, valores, atributos que pasan a nuestras hijas y a nuestros hijos.

Por eso la importancia de reflexionar en el tema. En la próxima entrada continuaré hablando de paternidad y su relación con la masculinidad.

 

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