Los terroríficos ingredientes de las vacunas (segunda parte)

Esta es la continuación de “Los terroríficos ingredientes de las vacunas“. En la entrada pasada te platicaba sobre los ingredientes que se usan para fabricar, conservar y/o mejorar el efecto de la misma así como para conservarla y ¡adivina qué! esa información todavía es usada y manipulada de manera negativa ¿cómo? pues sigue leyendo…

Solo que esta entrada es el límite de mi paciencia, ya la escribí con ganas de molestar y de ver el mundo arder. 

Pero, pero, pero esto me da la razón de que ¡las vacunas son peligrosas! ¡mira! le estás inyectando aluminio y formaldehido y el timerosal ¿no es mercurio?

Veamos, mi querido y bastante frustrante anti-yanosemeocurrenada-vacuna, algunos datos que no conoces:

Mercurio

El mercurio es un elemento natural que se encuentra en la tierra, aire, suelo y agua. Lo interesante es que no todo el mercurio es igual, repito: NO TODO EL MERCURIO ES EL DEL TERMÓMETRO, existen distintas formas químicas:

‒         Mercurio elemental o metálico. Es el líquido plateado que se encuentra en termómetros y algunos interruptores eléctricos. Este es que les pasa por la cabeza cuando leen mercurio.

‒         Mercurio inorgánico. Generalmente se presenta en forma de sales que se usan en jabones o cremas para aclarar la piel. También se encuentra en forma de sulfuro como el cinabrio que se usa para dar el color rojo a los tatuajes.

‒         Mercurio orgánico. Es el único que nos interesa cuando hablamos vacunas y existen dos  compuestos (metilmercurio y etilmercurio).

El etilmercurio es un compuesto que sirve como antiséptico y antifúngico, por lo que es útil para conservación de vacunas y medicamentos. Este elemento no es tóxico.

Mientras que el metilmercurio surge de la mezcla del mercurio con bacterias en el medio ambiente, se encuentra en alimentos derivados del mar y sí puede ser tóxico en grandes cantidades. Este compuesto no se usa para conservar vacunas.

Por eso la mayor parte del mercurio que puede encontrarse en nuestro cuerpo no se debe a las vacunas, sino a la ingesta de alimentos provenientes del mar (pescados, mariscos y algas), cigarros, productos lácteos y hasta de productos herbolarios.

Tanto el etilmercurio y metilmercurio son desechados a través de secreciones como la leche materna, evacuaciones, uñas, cabello y sudor.

Es cierto que de 1930 al 2000 muchas vacunas utilizaron timerosal, un compuesto que contenía pequeñas cantidades de etilmercurio su conservación. Pero desde 2001 el timerosal dejó de utilizarse en la fabricación de la mayoría de las vacunas.

El etilmercurio NO es tóxico, es antiséptico y antifúngico.

Formaldehído

La única manera de que el formaldehído contribuya al desarrollo del cáncer es inhalarlo durante años, así que las únicas personas en este riesgo son las que trabajan en la construcción (albañiles, maestros de obra, arquitectos, entre otros).

El formaldehído se usa para debilitar los virus e impedir que causen enfermedades. Y en las bacterias esta sustancia sirve para desintoxicar de toxinas.

Esta sustancia no se usa directamente en la producción de vacunas, sino en el tratamiento de los virus y bacterias.

Así que al fabricar la vacuna el formaldehído se diluye, pero pueden quedar residuos muy pequeños, pero que debe colocarse en el empaque (algo similar a la advertencia que ponen en los chocolates que tienen almendras o nuez y aclaran que puede contener residuos de cacahuate al triturarse en la misma maquinaria).

Cloruro de sodio

¡No chinguen! El NaCl es sal, como la que te comes en los tacos. Se trata de sal de mesa. Los daños de este elemento se deben al consumo excesivo y prolongado, por lo que tendrías que vacunarte todos los días durante unos 60 años para desarrollar un problema relacionado con el cloruro de sodio.

Te haces más daño con la sal que le pones a la comida. Neta, no puedo con esto.

Albúmina humana

Es una proteína que se encuentra en el plasma de la sangre y no causa “VIH, cáncer ni hepatitis B de drogadictos” como algunos blogs lo aseguran. Ya me duele la cara de tanto facepalm.

La albúmina se usa como un estabilizador de la vacuna en un proceso de secado-congelado, este proceso consiste en obtener un producto seco de una solución líquida.

Proteína de huevo

Esta proteína no tiene contiene hormonas del crecimiento, antibióticos o bacterias de salmonela como lo afirman algunas personas o foros en Internet. Para desarrollar vacunas se necesita de un medio de cultivo como esta proteína.

El mayor riesgo es que la persona sea alérgica al huevo (como ocurre con la vacuna de la influenza y no pueda vacunarse). Auqneu esto último está cambiando en algunas vacunas en las cuales se está cambiando esta proteína.

Suero bovino/ ternero fetal

Este suero únicamente es una fuente de nutrición para que los virus se repliquen a sí mismos. Esta solución no es tóxica y se usa en distintas ramas de investigación médica (células madre, cáncer y en la producción de proteínas).

Sorbitol

Este componente no causa ni empeora el síndrome del intestino irritable. Sólo es alcohol de azúcar (poliol para quien entienden estos términos). Se encuentra en algunas frutas, chicles, helados y postres horneados.

Este componente es tan seguro que la Asociación Dental Estadounidense (American Dental Association) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (Food and Drug Administration) lo han catalogado como un producto sano para los dientes al no favorecer la formación de caries.

Gelatina

Este componente no causa la enfermedad de las vacas locas. Así como lo lees hay quien dice que esto genera la enfermedad de las vacas locas ¡DE LAS NO PINCHESMAMES VACAS LOCAS! ¡NETA!

La gelatina se encuentra en embutidos, mermeladas y gomitas de dulce que comemos diariamente.

Este gel incoloro, transparente e insípido se obtiene al hervir tendones y los huesos de vacas, cerdos y pescados. El término correcto que los grupos contra las vacunas usan para impactar a sus lectores es “mezcla de péptidos y albúminas producidas por hidrólisis parcial de colágeno”. Me sorprende que puedan juntar tantas palabras.

Fenoxietanol

Es un conservador orgánico que usa en vacunas y productos de belleza e higiene. También algunos productos naturales como la manteca de karité, jojoba, pulpas y extractos de plantas lo utilizan.

Todos hemos tenido contacto con este compuesto al usar champú, cremas y maquillaje. El mayor riesgo es que los productos con este elemento se descompongan debido al aumento de temperatura o humedad.

En las vacunas la descomposición del fenoxietanol no es posible, porque conservan a una temperatura estable y siguiendo estrictas normas de seguridad.

Espero que después de toda esta información puedas ver por qué es tan importante vacunar y no dejrse llevar por ideas paranoides sin sustento científico

¡Vacúnate!

Si te ha gustado comparte...Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Google+
Google+

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.