Los terribles dos años

Hace algunos meses empecé a escuchar acerca de los “terribles dos años” todos los pintaron como la fase más complicada del desarrollo hasta llegar a la adolescencia. No termino de entender porque qué son tan terribles, al menos no cuando me enfoco en la conducta del niño. 

Déjame ser un poco más claro, cuando arbitrariamente decimos los terribles dos años estamos haciendo referencia a la etapa del desarrollo en la que se encuentra un niño.

la percibimos como terrible porque se sale de la convención social y porque no se ajusta a nuestros deseos

Probablemente con lo que acabo de decir algunos queridos lectores se han incomodado, pero dame chance de explicarme para que veas que los terribles dos no son terribles en un sentido estricto sino que son un periodo de ajuste del desarrollo.

Lo primero que voy a mencionar es que no puedes esperar que los niños se comporten como adultos, la realidad es que está empezando a cambiar tu relación con tu hijo porque te necesita menos para algunas actividades.

Así que va a usar esa independencia-libertad como la usaría un niño, no es porque sea travieso o porque esté mal educado, solamente es porque está actuando de acuerdo a su edad.

Además debes de saber que a los 24 meses está en una etapa del desarrollo mental muy importante que se llama de “combinaciones mentales” y lo que sucede es que el niño ya es capaz de formar representaciones mentales de los objetos y ya no está restringido al método de ensayo y error para la resolución de problemas.

El pensamiento simbólico le permite iniciar a pensar en los acontecimientos y además en anticipar las consecuencias sin tener que pasar siempre a la acción. En algunos empezamos a ver alguna introspección. Además usan símbolos como gestos y palabras y… redoble de tambores… ¡pueden fingir!

Ahora bien, si lo anterior en sí mismo es asombroso lo que sigue te hará comprender la complejidad de ese bodoque que te hace rabiar en las mañanas cuando te roba tu taza de café, o descubre que estas escondido comiendo pan o se da cuenta de que trajiste dulces y no le diste o que te comiste el pastel y ya no queda nada… me siento como prisionero en casa.

De los 18 meses a los 20-22 meses a nivel de lenguaje vemos que aparecen las primeras frases complejas, emplean muchos gestos para comunicarse, nombran las cosas, la comprensión se acelera y su vocabulario expresivo pasa de unas 50 palabras a cerca de 400 o más y esto incluye el uso de verbos y adjetivos.

O sea que ese pequeñin tan adorablemente desesperante está empezando a crear un mundo dentro de su cabeza el cual puede manipular a voluntad en su interior y en su exterior.

Para terminar de complicar el panorama en lo social llevan un rato explorando el ambiente, apoyándose en las personas a las que están más apegados, conforme van dominando el ambiente incrementa su confianza y se muestran más entusiastas por afirmarse.

 pueden llegar a mostrar ansiedad porque se dan cuenta de lo mucho que se han alejado de los cuidadores

Van elaborando la conciencia de sus limitaciones a través de la fantasía, el juego y la identificación con los adultos.

Así que para empezar “los terribles dos” son un hito en el desarrollo, imagínate lo que vive momento a momento tu hijo entre que el mundo se descubre como nuevo, se siente capaz de manipularlo, empieza a simbolizar en su cabeza y logra expresarse.

Es casi casi como si tu cerebro se abriera a la “matrix” de la noche a la mañana, como si fueras Neo conectado pidiendo más aprendizaje. ¡Es todo un hito!

Vamos a traducir lo anterior te has preguntado ¿por qué está mal lo que tu consideras que está mal y porqué es correcto lo que tú crees que es correcto? La respuesta es porque tu mente hace una evaluación, es decir, compara lo que sucede con “la regla” que tienes aprendida en la mente y entonces emite un juicio.

En el niño esa regla está en construcción y por eso toma decisiones y lleva a cabo conductas que para nosotros como adultos no están correctas. Por ejemplo, pegarle a otro niño está mal para nosotros como adultos que tenemos el aprendizaje de que está mal.

Pero apara tu chiquilín de dos años, pegarle al otro que le quitó su juguete es una respuesta adecuada. Por lo que no hay falla en su conducta.

Con esto no quiero decir que lo dejes hacer lo que quiera, sólo quiero que aprendas a no etiquetar con juicios fuera de contexto la conducta de tu hijo.

De hecho la mejor manera de llevar la crianza en esta etapa es con congruencia, constancia y consecuencias.

Los “terribles dos años” son una construcción bastante negativa con la que los papás se justifican de no estar preparados para los cambios de sus hijos, claro que hay hijos con temperamento más reactivo que otros, pero eso no significa que los papás estén desamparados ante satanás que ha tomado el cuerpo de su hijo y les hace rabietas por cualquier cosa.

Lamento si con esto te vuelvo a incomodar, pero si ya te estás desesperando de los dos años de tu hijo la recomendación es que eches un vistazo a lo que tú estás haciendo, realiza una observación detallada de cómo interactúas con tu hijo y ve cómo reaccionas ante sus conductas.

Casi siempre veremos que no hay niños terribles (excepto Volcanis, ese sí que fue terrible) sino contextos inadecuados que facilitan conductas desadaptativas.

En la siguiente entrada platicaré de un estilo de crianza que te puede ayudar, en lo que todo esto cambia pues te recomiendo armarte de valor, esconder tu helado favorito y cuando tu hijo te haga un berrinche porque no quiere que el sol se oculte o no quiere que los árboles se muevan con el viento, escóndete bien y cucharea tu helado repitiéndote la frase: “esto es sólo una fase, sólo dos años más”.

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