La muerte. Carta # 3

Querida hija,

Ha llegado el momento de la carta #3, ya te presenté a tus papás y te expliqué lo que puedes esperar de nosotros, también ya te introduje al concepto de tiempo y a la importancia de estar en el presente, en el “aquí y en el ahora”, ahora es momento de hablarte de un tema que a la gente le cuesta mucho trabajo hablar: la muerte. 

También quiero que sepas que elegí justo este momento para hablar del tema a propósito, de hecho lo más probable es que estas líneas sean más para mí que para ti, te escribo con el dolor que tengo justamente de enfrentar la muerte de un ser querido el día de hoy.

Fíjate que la muerte es un concepto que desde hace mucho tiempo me genera mucho interés, todavía recuerdo estar en clase de biología en la preparatoria y sentir fascinación de que mi maestra nos explicara que los seres llamados virus están en la controversia ¿están vivos o no lo están?

Desafortunadamente (no debería usar esa etiqueta, pero así lo creo) la sociedad en la que estás tiene una visión insana de la muerte, la gente le tiene miedo, tiene un miedo irracional a no existir y aun cuando algunos tienen creencias sobre que existe la vida después de la muerte, ves cómo hacen todo cuanto pueden por no enfrentar el tema, verás que la gente se incomoda de hablar de la muerte y ni se diga de su propia muerte.

Pero ¿qué es morir? Le llevo dando vueltas a cómo responder esa pregunta y la respuesta más sencilla que te puedo dar es que dejas de estar organizada.

Existe un concepto llamado Entropía, que es el grado de desorden o de caos en la naturaleza. Esto es que a cada momento que pasa el universo se vuelve más desorganizado o desordenado. Lo puedes ver a diario, los edificios se deterioran, la gente envejece, las rocas se erosionan y no hay nada que podamos hacer para retornarlos a un estado previo.

Lo natural, entonces, es que todo se vaya desorganizando un poco más a cada momento, sólo los sistemas que llamamos sistemas vivos buscan la manera de oponerse a la entropía, buscamos todo el tiempo consumir y degradar energía para mantenernos vivos, al final entramos en el grado máximo de entropía que es la muerte.

Esto va de la mano de uno de los conceptos más interesantes que he escuchado y que te hablaré en otro momento: la impermanencia.

Déjame redondear la idea, somos una estructura que intenta mantenerse estable lo más que se puede en el tiempo, invertimos energía para eso, somos en tanto exista el equilibrio organizado de nuestras funciones y simplemente cuando sucede la muerte, lo único que vemos, es que ese ser ahora está más desorganizado.

Tal vez usando las palabras de otros me puedo expresar mejor, este texto es muy popular en internet y lo guardé hace mucho, desconozco su autor, pero creo que expresa lo que necesito decir:

Pídele a un físico que dé unas palabras en tu funeral. Que le cuente a tu acongojada familia sobre la conservación de la energía para que puedan comprender que la tuya no ha muerto. Que le recuerde a tu madre, quien llora, sobre la primera ley de termodinámica en la cual se dice que la energía no se crea ni se destruye.

Que tu madre sepa que toda tu energía, toda tu vibración, todo tu calor, cada una de las partículas que alguna vez te pertenecieron a ti, a su hijo o hija, se quedan con ella en este mundo. Que le cuente a tu padre, quien solloza, que entre todas las energías del cosmos, no sólo diste algo, sino que también recibiste.

En algún punto, también desearás que este físico se baje del podio y camine hacia tu esposo o esposa y le cuente que todos los fotones que alguna vez escaparon de tus ojos, todas las partículas cuyos caminos fueron detenidos por tu sonrisa, por tu cabello, cientos de trillones de partículas que han salido de ti son como niños a los cuales has cambiado por siempre con tu actitud.

Y mientras tu viuda o viudo se deja consolar en los brazos de una amorosa familia, ojalá que el físico le haga saber que todos los fotones que salieron de ti se quedaron en los detectores de partículas de sus ojos, que cada uno de esos fotones han creado constelaciones de neuronas cargadas de electromagnetismo, cuya energía nunca morirá.

Y este físico le recordará a la gente que gran parte de nuestra energía es calor. Puede que haya varios abanicándose mientras les cuenta esto. Y les dirá que el calor que fluía a través de ti en vida aún está aquí, aun es parte de todo lo que somos, incluso aunque quienes se lamentan aun estén presentes en el calor de sus propias vidas.

Y querrás que el físico les explique a aquellos que amaste que no necesitan tener fe, que no debiesen tener fe. Hazles saber que pueden medirte, que los científicos han medido con precisión la conservación de energía y han encontrado que es exacta, verificable y consistente a través del espacio y el tiempo.

Puedes tener esperanzas que tu familia examinará la evidencia y se sentirá satisfecha y reconfortada de saber que tu energía aún se encuentra entre ellos. Según la ley de conservación de la energía nada de ti se pierde… Es sólo que ahora, tus partículas están menos ordenadas.

La vida tiene muchas promesas y que además las cumple sin excepción, una ya te la platique y es que el tiempo va a pasar. La segunda es que todos vamos a morir.

No creas que esto es negativo, la muerte no tiene que ser negativa. Nos duele, pero creo que nos duele, porque el apego sufre ya que desea que las personas continúen sin cambio en nuestra vida.

Nos duele el apego al saber que se ha terminado. Duele en agonía porque el placer se acabó y el malestar ha llegado y si consideras que vivimos persiguiendo el placer y huyendo del displacer… podrás entender que no es lo natural lo que duele, sino el deseo que no podemos cumplir.

Cuando me preguntan si creo que existe algo después de la muerte, es decir, si existe la vida después de la muerte, mi respuesta es no, no existe nada.

De eso se deriva que la gente me diga que tengo una visión negativa y que le quito el sentido a la vida. Yo creo que es todo lo contrario. Si no hay nada, si sólo somos una configuración de materia nacida al azahar que cuando muere simplemente se desorganiza y desaparece la ilusión de la auto-conciencia, entonces es una invitación a vivir cada segundo.

Es una invitación a disfrutar todo lo que pueda experimentar en el transcurso de la vida, es estar consciente tanto de lo “bueno” como de lo “malo”.

Es saber que con elegir estar aquí, atento y presente, estoy aprovechando al máximo el estar vivo. La gente a veces quiere darle sentido a su vida pensando en el más allá, te dicen que si no hay nada más entonces qué sentido tiene estar aquí.

Esa es una aproximación negativa y equivocada, qué sentido tiene estar, pues depende, porque el sentido de la vida no es algo que esté dado o que se persiga inexorablemente como el “destino”.

El sentido es el acto último de libertad, es poder asumir mi condición como autor de mis acciones y por lo tanto arquitecto de la vida. Ojalá lo puedas ver así, porque es maravilloso vivir presente, es como ver la vida en alta definición.

Eso incluye, o mejor dicho, en un mundo ideal debería incluir, estar vivos en la muerte, estar ahí, presentes y conscientes de su paso.

Hija mía, la muerte es sólo desorganización de la materia, es permitir que los átomos, que en ese momento nos conforman, regresen al universo para ser usados en nuevas configuraciones; tu misma hoy eres polvo de estrellas, de ahí vienen tus átomos y cuando el sol termine con la Tierra a las estrellas regresaremos para continuar un ciclo infinito de renovaciones.

Morir es dar paso a algo más y no debes, no debemos tenerle miedo, no debemos aferrarnos a nada ni a nadie cuando su entropía llega al máximo, debemos inhalar profundo, sabiendo que su existencia está ingresando en nuestro ser y que por un rato será parte de nosotros.

Espero de todo corazón que el dolor que te genere la muerte de alguien cercano sea lo más pasajero posible y que no te impida continuar en el presente.

Porque al final morir es el resultado de vivir. Es la única consecuencia lógica que el universo tiene, es pasar a la renovación, es crear nuevos seres, nuevos planetas, nuevos soles, nuevas galaxias y nuevos universos.

En nuestra condición a veces se nos olvida que el universo tiene un ciclo de tiempo infinitamente más grande que el nuestro, por lo que no dudes que algún día en algún momento tus átomos, mis átomos, los de tu mamá y los de todos los seres que te amamos y que amaste, estarán en el mismo lugar, en el mismo ser y con la misma intención y eso… eso será maravilloso.

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