La lectura en casa

Para mí la lectura más que un pasatiempo es una adicción, al menos creo se está configurando como una adicción, al principio me puse la meta de leer un libro por semana durante un año, sin embargo la lista de libros ha estado tan buena que en ocasiones me he leído dos por semana, claro que esto ha tenido sus secuelas, por ejemplo la otra noche me desvelé leyendo y no me levanté a tiempo para mi primer paciente…

Con este preámbulo podrás imaginar que, de las cosas que mi hija me ve hacer es precisamente leer, su cuarto está cerca de la sala de la casa así que me siento en mi lugar favorito con mi libro y una buena taza de café, de forma que mientras ella juega sola (hay veces que no quiere jugar con los papás) me puede ver leyendo.

La lectura es sumamente importante, no nada más porque curiosamente los libros dicen que es bueno leer, sino porque favorece el desarrollo afectivo y psicológico de las niñas y los niños (¡qué tal!, estoy haciendo caso de mis entradas), además de que les permite experimentar sensaciones y sentimientos, maduran, aprenden, ríen, sueñan, viajan a otros lugares y además se pueden compartir momentos muy gratos en familia.

Por ahí circulan algunos estudios (no los logré encontrar a tiempo para la entrada) que las niñas y los niños lectores ganan agilidad mental, aunado a esto tienen mayores habilidades para concentrarse y les va mejor en la escuela.

Pero ¿cómo lograr que lean? Realmente no existe una fórmula establecida, de hecho soy de la corriente que asume que las hijas y los hijos van a hacer lo que ven en casa, sin embargo hay pequeños trucos que funcionan, por ejemplo, a los que tienen menos de tres años en la literatura académica se les llama pre-lectores (que feo nombrecito) básicamente tienen que familiarizarse con los libros, yo era de los que los libros tenían que estar perfectos como pequeños trofeos, ahora… me conformo con que mi hija no les deje una galleta adentro.

De hecho si estoy leyendo y quiere agarrar mi libro, simplemente la dejo, permito que lo explore, lo arrugue (con todo mi pesar) y disfruto ver como juega a abrirlo, ponerle el separador y cerrarlo y repetir la hazaña muchas veces hasta que se aburre.

Otros trucos incluyen sentarlos en las piernas y enseñarles cuentos con grandes dibujos y contarles la historia, contarles cuentos “personalizados”, regalarles libros, en general que la lectura se viva como algo normal en casa.

Si ya leen, entonces las estrategias son las mismas pero ajustadas a la edad, por ejemplo, platicar de lo que se está leyendo, no imponer cómo leer, es decir si quiere leer de pie… pues que lea de pie.

Hay que llevarlos a librerías y dejar que elijan los libros que les llamaron la atención (claro que esto incluye algo de censura parental), hay que regalarles libros, no obligarlos a leer cosas que no quieren leer, tenemos que permitir que exploren la literatura y encuentren lo que les gusta.

La realidad es muy sencilla, no podemos educar o poner reglas o actividades que como papás no podemos hacer ni respetar, en casa, por ejemplo, claro que puedo modelar la lectura, sin embargo no podré llegar a decir que mantenga orden en su escritorio ya que el mío es…mmmmmm… digamos que un muladar.

La lectura tiene grandes ventajas, es una manera de ayudar a nuestros pequeñines a desarrollar sus habilidades, de manera que vale la pena intentarlo ¿no lo crees?

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1 comentario en “La lectura en casa

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