La historia de las bañadas

Como buenos padres primerizos con respecto a cómo bañar a un bebé, pues estábamos en la ignorancia absoluta, al menos yo que en mi vida había cargado un bebé estaba completamente ajeno al conocimiento sobre cómo bañar bebés. 

Esta aventura empezó hace casi dos años y con respecto a bañar a mi hija digamos que voy en la versión 3.0 y me queda claro que todavía le falta.

En casa el baño del bebé fue en bañera, de estas que tienen su base de manera que queda la tinita a la altura de la cadera del adulto y tiene varias repisas en la parte inferior en dónde uno pone de todo menos de lo que se supone tendría que ir en las repisas.

Seamos honestos el diseño de estas cosas es muy malo. Quién en su sano juicio se va a agachar para agarrar la esponja teniendo un bebé agarrado para que no se hunda… esas repisas deberían estar a la altura del tórax y no a la altura de la rodilla.

Esa fue la versión 1.0 en la historia del baño, fue una etapa muy linda porque los cambios fueron dramáticos, pasamos de sostenerla y preocuparnos del agua en los oídos, de sacarle los moquitos con la perilla, a que se sentara solita y fuera descubriendo que el agua salpica, que las cosas flotan y que papá y mamá son “mojables”.

La versión 2.0 fue mucho, pero mucho más corta, como lógicamente mi hija siguió creciendo la tina de la primera versión ya no le quedó, entonces mi esposa le compró una tina un poco más grande, la gran ventaja fue que se ponía en el suelo de la regadera, el problema era llenarla.

Esa etapa duró poco, pero fue muy divertida, desafortunadamente por la rutina de trabajo no me fue posible entrar a muchos momentos de baño, pero en los que estuve me divertí mucho, al grado que hubo un día en el que fue tanto el desastre provocado por el juego que me tuve que ir a bañar de que parecía que me había caído a la tina.

Pero como todo en el mundo de las historias, esta historia también ha llegado a su fin y con una hija de casi dos años, una tina no es la mejor opción, así que llegó el momento de bañarla en regadera.

Claro que nunca nos planteamos esta etapa al principio, por lo que los dramas, berrinches y alaridos por el cambio nos agarraron desprevenidos… pero bueno supongo que mientras diga que soy primerizo se me perdonará cierta inocencia.

Para la versión 3.0, es decir, la etapa formal de la regadera, he tenido un papel más activo y francamente divertido y es que los viernes, sábados y domingos me pongo mi traje de baño y me meto a bañar con mi hija.

Son baños cortos porque eso de tirar el agua me pone de mal humor, pero esos cinco minutitos se disfrutan muchísimo, la verdad jamás pensé que fuera tan divertido bañar a mi hija.

Claro que lo disfruto mucho, pero también porque mi esposa nos ayuda ya que ella desde afuera de la regadera nos pasa el jabón y al final recibe a nuestra hija con la toalla.

Ahora bien, si eres padre primerizo y te quieres ahorrar algunas complicaciones de la tina de bebés pásate a la regadera y bríncate la tina (versión 2.0) de esa manera sólo te ahorrarás los dramas.

Otro punto que te recomiendo es que si estás en la fase de regadera, o te pones sandalias o tienes anti-derrapantes en el suelo o estás parado sobre un tapete de baño o estás sentado en el piso de la regadera.

No quieres que algo divertido se convierta en una pesadilla por un accidente que se pudo prevenir con algo tan sencillo como sentarse.

Así que diviértete a la hora del baño y que se vuelva un momento divertido sin estrés, que permita afianzar el hábito de la higiene y permita mejorar el vínculo familiar.

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