La historia de cómo inició mi paternidad (segunda parte)

Después de la valoración inicial de mi hija salí a contar cómo había visto la operación, narré con lujo de detalles todo lo que había observado y sentido, bajé a tomarme un café pero una hora y media después nadie salía todavía para avisarnos cómo iban las cosas, así que como puedes comprender ya estaba bastante preocupado,  es curioso ahora que veo las cosas en retrospectiva, sólo mi suegra y yo andábamos nerviosos, todos los demás estaban encantados en la ventana del cunero, platicaban sobre si se veía de ojo grande y porqué, estaban al pendiente de las enfermeras y su quehacer. Creo que es distinto cuando eres el abuel@ materno ya que tienes toda la liga emocional por quién hizo el favor de cocinar un ser humano entero y creo que por eso mi suegra estaba como yo… chance me estoy adelantando mucho, pero ¿será así para mí si me hacen abuelo? Para no hacerte el cuento largo finalmente nos avisaron que ella estaba bien, pero que iba a tardar mucho más…

Tres cosas pasaron ese día cuando por fin subieron a mi esposa al cuarto: resulta que perdió más sangre de la esperada al grado de que se valoró una transfusión en el momento aunque el médico decidió no usar ese recurso, la segunda situación es que no nos pudieron dar a nuestra hija porque resultó que después de la valoración le tuvieron que poner oxígeno por que los pulmones no habían expulsado todo el líquido y por lo menos durante 24 horas sólo podría verla a través de una ventana. Para colmo de males resulta que sacamos la lotería y que mi esposa fue un caso en no sé cuantos que perdió suficiente líquido cefalorraquídeo con la punción lumbar para… redoble de tambores… ¡no poder estar sentada, mucho menos parada, porque se vomitaba en automático de lo mareos! Completa entonces el escenario en tu mente, padre primerizo con esposa pálida transparente que no se podía incorporar y un bebé con oxígeno.

Efectivamente ese fue el escenario en el que inició mi vida como papá con la angustia de ver a mi esposa así y la angustia de ver a mi hija en el cunero con la cápsula de oxígeno y si la historia te ha parecido buena te aviso que la vida me tenía una sorpresita más al salir de ahí.

El tiempo en el hospital lo recuerdo de forma borrosa, ¿qué recuerdo? Recuerdo existir sólo para mi esposa, recuerdo que la gente empezó a visitarnos, cosa normal, pero no tan normal porque no sabían todo lo que estaba sucediendo y francamente no quisimos comentarlo así que la gente que fue nos vio bien y se llevó su recuerdito con el nombre de nuestra hija, recuerdo mucho enojo, en verdad mucho enojo porque la neonatóloga resultó una mujer trepada en su orgullo que cuando nos estaba atendiendo nos contestaba las preguntas que hacíamos con un tono que al menos en lo personal me generaba bastante malestar (nos tarugueaba con sus respuestas) y al mismo tiempo respondía sus mensajes de celular no tenía ni la cortesía de soltar el aparatejo por unos segundos, creo que lo único bueno de ella es que nos entregó a nuestra hija justo al finalizar las 24 horas que había dicho.

Claro que también recuerdo la cara de una enfermera porque me tuve que enfrentar a mi primer cambio de pañal, te recuerdo que nunca había cargado a un bebé y mucho menos había agarrado un pañalito, para no hacerte cansada la historia de mi primer cambio de pañal: mi esposa no podía dejar de reírse con todo y el dolor de la cesárea, mi hermano fue el único que dejé que estuviera y en un momento dado también dejo de ayudarme por la risa, básicamente me embarré desde que abrí el pañal, embarré a la bebé, me tarde en el cambio por lo que le dio frío y se hizo pipí y con toda mi inteligencia en vez de poner algo sólo metí la mano como para cachar la pipí acción que evidentemente sólo generó una fuente que escurrió pipí para todos lados, la cuna se ensució impresionantemente así que haciendo uso de toda mi humildad le hablé a la enfermera la cual me puso ojos de lástima y estoy seguro que pensó que era el hombre más inútil sobre la tierra. Me quiero defender comentando que después desarrollé mucha pericia y ya no me pasó eso… sólo que ahora me empecé a vomitar del olor… no salgo de una…

El día que por fin nos dieron de alta del hospital justo cuando salimos y ya creía que podía iniciar un proceso normal de paternidad, es decir, llegar a casa como familia, disfrutar de nuestro hogar, usar lo que habíamos preparado y demás cosas “normales” a una cuadra cerraron la calle por la que veníamos (manifestantes obviamente), pero ¡aún hay más! Porque justo en ese momento a mi esposa se le fue la presión por las nubes y se puso muy mal y ahora estábamos atorados en una manifestación, yo al volante, mi suegra de copiloto, esposa atrás con bebé en silla de bebé ¿Qué podía hacer?

Definitivamente el amor por otro pone en perspectiva el valor de las cosas y de las personas ya que en ese momento realmente estaba dispuesto a pasar por encima de quien fuera sin importar las consecuencias con tal de regresar al hospital y comento esto porque me logre salir del tráfico y me encontré con un tianguis el cual decidí cruzar con el coche, así como lo lees, crucé el tianguis en coche tocando el claxon para quitar peatones, no te preocupes no hubo lesionados.

Al final y para no entrar en más detalles con los cuidados y el tiempo en aproximadamente 15 días todo regresó a ser como te cuentan que debe de ser, recuerdo con mucho cariño el nacimiento de mi hija y aunque parece trágica la historia, no lo fue.

El hecho de convertirme en papá con una niña tan hermosa, aunado a que su madre es el amor de mi vida me ha enseñado el valor de realmente amar, de hecho, al terminar esta entrada hasta me viene a la mente un ritmito y una letra… all you need is love.

He repasado muchas veces en la intimidad de mi pensamiento de lo que se es capaz cuando alguien a quien uno le ha entregado el corazón está en riesgo, todo se pone en perspectiva y uno se descubre con capacidades y miedos que desconocía, la sentencia “conócete a ti mismo” es cierta, sin embargo me parece que en algunas ocasiones sólo nos podemos conocer cuando a través de actuar por otro descubrimos que el instinto sigue vivo, cuando descubrimos que tenemos una capacidad desconocida de acción…

All you need is love
All you need is love

 

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6 comentarios en “La historia de cómo inició mi paternidad (segunda parte)

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