La conducta: escuela para padres

Cómo medir una conducta

Las conductas tienen tres dimensiones bastante sencillas de observar y siempre las debes de tomar en cuenta para saber qué y cómo modificar algo, estas son: 

Frecuencia

Es el número de veces que tu pequeña o pequeño realiza la conducta. Ejemplo: el número de veces que se niega a comer a la hora indicada o el número de ocasiones en las que patea a su hermano.

Duración

Esta dimensión se refiere al tiempo que transcurre desde que inicia la conducta hasta que termina. Por ejemplo: el tiempo que transcurre desde que empiezas a bañarla/o hasta que finalizas.

Intensidad

Esta es una dimensión de magnitud, es decir que tanto es tantito. No es lo mismo un llanto de intensidad leve en el cual sólo llora a uno de intensidad severa en el cual, llora, muerde, patalea, se tira al piso, escupe y se priva de oxígeno ¿ok?

Por estas dimensiones no es válido que hablemos con etiquetas, ya que sólo nos vamos a confundir, por ejemplo, no es lo mismo que un papá diga “mi hijo es berrinchudo” y ustedes le pregunten ¿cuántas veces a la semana lo hace? Y el padre diga que sólo una… a que les diga con todas las dimensiones que su hijo hace berrinche una vez a la semana…peeeeero dura 4 horas en las cuales no para de morder y escupir…

Entonces, entrando ya en lo que puede ser más interesante vamos a preparar el camino para cambiar conductas además de considerar todo lo anterior hay que perfilar el camino con los siguientes apartados.

Definir correctamente la conducta a observar

Casi siempre seleccionamos en este punto la o las conductas que más nos preocupan en el desarrollo. Es importante que uses las definiciones que describen las conductas lo más exacto que puedas, por ejemplo, “Perenganita no quiere comer” como conducta objetivo, ahora tendrías que observar qué es lo que hace cuando no quiere comer, por lo que puede quedar algo como que Perenganito cuando no quiere desayunar, grita, llora, escupe, patea y todo lo que puedas observar en el séptimo círculo del infierno…

Así queda definida una conducta de manera que ya sabes que cuando Perenganito no quiere comer: grita, llora, escupe y patea.

El siguiente punto es REGISTRAR la frecuencia, la intensidad y la duración. Esto se hace con cualquier hoja tradicional de registro que quieras emplear, aquí te comparto una bastante estándar.

Día Frecuencia(Número de veces) DuraciónTiempo por evento (segundos o minutos) Intensidad(Mucho, bastante, poco)
Viernes III 5 minutos Mucho
2 minutos Bastante
30 segundos Poco

Puedes hacer el registro que más te acomode, nada más que lo importante de cada uno es que puedas entender con toda claridad lo que cada registro quiere decir.

Haz este registro por cada conducta que quieras modificar o que te llame la atención, claro que al principio puede ser un poco complicado por la costumbre que tenemos a etiquetar en automático y por lo tanto a sentir la emoción de dicha etiqueta.

Si puedes vale mucho cuando dos personas al mismo tiempo y usando exactamente el mismo formato observan las conductas, así puedes ver qué tan ajustada es tu observación a la de otro observador y es más fácil comprender todas las dimensiones que son necesarias.

No es tan difícil como puede parecer el registrar una conducta, pero si quieres ser realmente eficaz en este tema necesitas practicar y practicar y practicar.

Si te ha gustado comparte...Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Google+
Google+

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.