Ideas irracionales y depresión

Ahora que ya sabes un poco más de la depresión, es momento de que te platique sobre algunas estrategias sencillas, pero efectivas, para lidiar con los sentimientos negativos que pueden estar generándote problemas, lo importante de estas técnicas es que con un poco de práctica cualquier persona puede librarse de algunos aspectos negativos y mejorar su calidad de vida. 

Puede ser que a partir de este punto y durante algunas entradas más, le extensión de las mismas se incremente considerablemente, al fin y al cabo estoy exponiendo algunas técnicas particulares y no conviene brincarse pasos porque pierden su efectividad ¿vale?

Lo primero que tenemos que entender es que la premisa “Las personas no son perturbadas por los eventos, sino por la opinión que tienen de los mismos” (Epicteto) va a ser el eje rector de las siguientes entradas.

¿Por qué es tan importante? Bueno, la razón es porque cuando entramos en emociones como la depresión o la ansiedad se genera una visión negativa de uno mismo, del mundo y del futuro, lo peor del asunto es que esas visiones negativas, que aunque las veamos como una realidad objetiva, están basadas en errores del pensamiento que puedes aprender a manipular.

De lo anterior se deriva entonces que para sentirse mejor lo que tenemos que hacer es aprender a cambiar los pensamientos que tenemos, existen dos grandes bloques de pensamientos que nos hacen sentir mal: las ideas irracionales y las distorsiones cognitivas (aquí hablaremos de las primeras).

¿Qué son las ideas irracionales? Son ideas, creencias o pensamientos con un carácter absoluto y dogmático, por ejemplo. Todo, nada, jamás. Se expresan de manera que quedan como un imperativo o como un a exigencia, por ejemplo: tengo que, debo de… el problema con estas ideas es que si tantito no se cumplen entonces tenemos emociones desproporcionadas para la situación ye en lugar de tristeza sentimos depresión, o en lugar de “nervios” desarrollamos ataques de pánico,  en lugar de enojo armamos un coraje de los mil demonios.

Como puedes ver, toooooodos hemos pasado por ahí, es tan común escuchar las ideas irracionales que creemos que es lo normal o lo correcto y por lo tanto no las identificamos…

Si crees que ya has leído demasiado entonces haz click en el siguiente hipervínculo para ahorrarte la lectura completa de esta entrada (poseo la autorización para la reproducción del material que comparto de la Sociedad Oaxaqueña de Psicología)

¡Click aquí para ver la versión ilustrada de ideas irracionales!

 

Las ideas irracionales son claras e identificables, esta es la lista de ideas que pueden estar molestándote todo el tiempo:

  • Para una persona adulta es necesario ser querido y aprobado por casi todo el mundo significativo de su comunidad.
  • La historia pasada de cada persona es determinante y decisiva para la conducta actual, algo que pasó en el pasado y te afectó tiene que seguir afectándote.
  • Para considerarse, valioso, especial, digno de… hay que estar muy preparado y ser capaz de lograr cualquier cosa en todos los aspectos posibles.
  • Es una catástrofe que las cosas no salgan como quiero. Si las cosas no salen tal y como deseo es muy mala señal.
  • Cierta clase de persona es malvada, vil, e infame, este tipo de personas deben ser culpabilizadas siempre y castigadas por su maldad.
  • Si algo es o puede ser potencialmente peligroso, la persona ha de estar muy inquieto y pensar en ese peligro sin cesar.
  • Los problemas tienen una solución justa, precisa y perfecta si esta no se encuentra el resultado es catastrófico.
  • Las desgracias humanas vienen de causas “de fuera” o externas, la gente no tiene capacidad o muy poca para controlar sus penas o preocupaciones.
  • Ante las responsabilidades y dificultades, es más fácil evitarlas que afrontarlas en la vida.
  • La felicidad se logra sin hacer nada, por inercia.

Probablemente te identifiques con algunas, la realidad es que todas se pueden resumir en tres exigencias básicas que todos nos hacemos (no por eso está bien):

  • Tengo que actuar bien y tengo que ganar la aprobación por mi forma de actuar.
  • Tú debes actuar de forma agradable, considerada y justa conmigo.
  • Las condiciones de mi vida deben ser buenas, fáciles para que pueda conseguir prácticamente todo lo que quiero sin mucho esfuerzo e incomodidad.

¿Qué hacer ante estas ideas?

La respuesta es muy sencilla: ¡tienes que debatir contra ellas! Eso es lo que hay que hacer, al principio te puede costar trabajo, pero recuerda que la constancia es lo que da resultados. Para debatir necesitas observar la idea con ojos de un crítico que no se cree las cosas de entrada, que necesita evidencia y que más bien se muestra escéptico ante todo hasta estar convencido de que no hay otra manera de ver las cosas.

Ejemplo práctico:

Situación: mi hija llora mucho y ya tengo un cansancio físico extremo.

Pensamiento irracional: Esto que me sucede es terrible, me siento tan mal que no creo poder continuar así, simplemente no puedo. Soy un desastre, debería poder organizarme mejor para que no esté incómodo y mi bebé no estuviera igual. Los demás van a pensar que no sirvo para esto de la paternidad, es insoportable, me cuesta mucho trabajo aguantar esta situación.

Consecuencia: me siento ansioso, deprimido, enojado, aislado, inútil, frustrado, miserable.

¡Como puedes ver el impacto del pensamiento irracional es masivo! Ahora bien, si ya me descubrí pensando así, lo que necesito hacer es reventarlo contra la evidencia y contra la realidad, no contra mis percepciones…

Pensamiento Racional: Aunque me siento cansado y estoy teniendo dificultades para adaptarme a mi nuevo estilo de vida, tengo que recordar que soy padre primerizo y que nadie está realmente preparado para hacerlo perfectamente, si mi bebé no deja de llorar aun cuando lo he llevado al pediatra y me ha dicho que a veces lo bebés simplemente lloran, tengo que dejar de atacarme. Que algunas cosas se me compliquen no significa que se mal padre, además de que la práctica hace al maestro. Por otro lado no puedo adivinar lo que los demás piensen de mí y si llegaran a pensar que soy mal padre, pues al final es su decisión pensar eso.

Consecuencia: me siento aunque intranquilo, menos molesto, ansioso y deprimido.

Con el ejemplo creo que queda muy claro como lo que hay que hacer es romper los imperativos, evitar las etiquetas innecesarias, romper con las generalizaciones y sobre todo hablar con evidencia y flexibilidad.

Espero esta entrada te sea de utilidad, en la que sigue abordaré las distorsiones cognitivas y cómo romperlas. ¡Saludos!

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