Estilos de crianza parentales

Del tema de los límites y del cariño podemos derivar el tema de los estilos de crianza parentales que existen, en algún momento todos transitamos por lo menos por un par de estos estilos, sin embargo es útil reconocer cuáles son para poder mejorar todos los días nuestra relación con los hijos y además ayudarlos a convertirse en seres humanos saludables. 

Las dos variables que debemos considerar en los estilos de crianza parentales son: Límites y reglas (variable 1) y comunicación y afecto (variable 2), a partir de estas variables explicaremos los estilos de crianza.

El primero de los estilos de crianza parentales es el permisivo, se construye por tener pocos límites y reglas y mucha comunicación y afecto (o sea que hay un desequilibrio), se caracteriza por la falta de sistematización y coherencia en las normas y la organización familiar, por la ausencia de normas y de pautas de conducta, así como falta de apoyo y seguimiento sistemático de los hijos.

—Por ejemplo, papá y mamá quieren que su hijos sea feliz, creen que lo más importante es desarrollar al máximo su personalidad, por eso han llegado a considerar que la disciplina desarrollarse libremente, por lo que decidieron no tener normas de comportamiento en casa, buscan el menor grado de exigencia posible y para no limitar su creatividad no orientan al niño. Eso sí, son bastante cariñosos, y además ceden fácilmente a sus caprichos, para evitar que el niño se enoje al no recibir lo que está pidiendo. Además de esto no les gusta castigar porque de niños los castigaban sus propios papás y esto lo recuerdan con tristeza, sin embargo el niño evidentemente a veces los logra sacar de sus casillas por lo que ahora sí reaccionan imponiendo castigos severos.

El segundo de los estilos estilos de crianza parenatales es el estilo autoritario, en este lo que se encuentra son altas normas, límites y exigencias pero van acompañadas de pocas muestras de afecto y bajas tasas de comunicación. Normalmente encontramos imposición de normas rígidas por parte de los padres, control de las actividades de los hijos y uso frecuente de castigos cuando las normas no se cumplen.

Por ejemplo, papá y mamá tienen muy claro cómo deben ser sus hijos: excelentes estudiantes, educados, respetuosos, que les agrade la lectura y en general unos angelitos. Para educarlos recurren frecuentemente a los castigos, incluso cuando los niños parecen incapaces de hacer lo que se les pide, o cuando ni siquiera parecen saber qué se espera de ellos, pues consideran que deben aprender a obedecer aunque no entiendan porqué. Se preocupan mucho de su seguridad, de que nunca les pase nada, de forma que siempre les acompañan a todas partes, y se encargan de saber dónde y con quién están en cada momento, y de evitarles cualquier dificultad en la vida solucionándoles ellos cualquier situación. Lo que les falta es preguntarle a sus hijos cómo están o cómo se sienten, hasta parece que creen saber de antemano exactamente cómo se sienten sus hijos.

Por último dentro de los estilos de crianza parentales encontramos a los padres democráticos, en ellos encontramos altas normas y exigencias junto con altas tasas de comunicación, afecto y convivencia. Se caracteriza por una actitud sensible hacia las necesidades cambiantes de los hijos en sus diferentes etapas y por la existencia de normas que regulan la convivencia y que han sido dialogadas con los hijos. Se utiliza más el refuerzo y la motivación por las conductas adecuadas que el castigo por las inadecuadas.

—En este estilo los papás piensan que a los niños es necesario explicarles o indicarles qué es bueno para ellos y lo que no es bueno para ellos, por eso explican de forma adecuada para la edad del niñ@ las reglas o normas impuestas. Estas normas son flexibles dentro de ciertos parámetros y hasta buscan que los niños participen en el establecimiento de las normas y en la decisión previa de las consecuencias en caso de que no se cumplan. Consideran importante el hecho de que sus hijos no tienen las mismas necesidades, ni tampoco tienen los mismos recursos ni las mismas capacidades por lo que intentan ajustar la exigencia a cada uno de los hijos, así como intentan cubrir de manera personalizada las necesidades de cada hij@. Cuando se trata de la disciplina saben reforzar el buen comportamiento y además buscan prever el mal comportamiento, por lo que intentan reforzar las conductas positivas y el buen comportamiento antes que recurrir al castigo por la mala conducta.

Este último es el mejor de los estilos de crianza parentales, es realmente, desde mi punto de vista, el único que de cierta manera garantiza el desarrollo de adultos íntegros, independientes, seguros, saludables y con buenas capacidades para establecer vínculos emocionales positivos.

Encontrarás en la literatura que son cuatro estilos de crianza parentales, pero realmente no me parece adecuado compartir el que es obvio: cero de todo, es decir el abandono total del bebé, asumo que si leíste hasta acá te interesa el tema y no estás mal en la crianza.

Aún cuando la gente pudiera discutir diciendo que de muy chiquilines esto no aplica, lamento informar que el cerebro del bebé sí puede registrar las sensaciones de afecto o no, de seguridad o no, y esto va dejando una huella en las rutas neuronales que pueden eventualmente convertirse en patrones fijos de pensamientos.

Nunca es tarde para cambiar y ¿tú qué estilo de crianza practicas?

Les dejo una lectura para que puedan complementar esta introducción si así lo consideran:

Los estilos de crianza

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1 comentario en “Estilos de crianza parentales

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