Establecer hábitos saludables

Los tiempos cambian drásticamente, eso es un hecho que siempre sentimos que pasa. En tiempos diferentes de todos modos se sentía que las cosas cambiaban, nada más que ahora los cambios son más radicales. Piensa por ejemplo en cómo antes estar “rellenito” era signo de salud, mientras que ahora estar así es síntoma de que algo no va muy bien. 

Esta entrada es la reflexión introductoria al tema de la promoción de hábitos saludables en los hijos, en las siguientes entradas iré abordando algunos hábitos que podemos establecer y que protegerán a nuestros chiquillos de influencias negativas. Esta entrada no tiene premio, sin embargo puede ser que sea usada en la dinámica de los premios que se estarán regalando en los siguientes días (muajajajajajaja).

Los papás estamos constantemente decidiendo sobre el bienestar de nuestros hijos, en ocasiones decidimos a partir de lo que recordamos de nuestra infancia y de lo que nos enseñaron de chiquitos y en ocasiones decidimos a partir de lo que escuchamos de nuestros pares.

Ejemplo de lo anterior es la moda de poner un collar ámbar en los pequeñines, hubo quien lo compró y lo recomiendan a cada rato, sin afán de molestar a nadie la creencia y la visión de resultados de dicha moda está anclada en un bellísimo sesgo cognitivo que es la falacia Post Hoc… la misma que hace que existan las creencias sobre las supersticiones como que si pongo ranitas en la ventana o si me visto con los calcetines de la suerte y toooodos los rituales que existen.

El problema no es que hagamos todo lo mencionado, sino que pongamos en riesgo la salud de nuestros hijos, con tanta información nos estamos volviendo paranoicos… ¿mi hija debe de toar refresco? Bueno, pues eventualmente lo hará, bajo ciertas condiciones y premisas.

Lo que me queda claro es que no habrá exceso ni abuso y que chance será como le hicieron con mi esposa cuando era chiquita, uno en domingo con la comida y en casa sólo agua simple, de hecho ella no toma más que agua ¿por qué? Porque así la educaron.

Básicamente los papás tenemos que educar para la salud y ¿qué es eso? La Organización Mundial de la Salud define la Educación para la Salud como “el proceso educativo dirigido a dotar a las personas y a la comunidad de la capacidad de aumentar su control sobre los factores que tienen influencia sobre su salud”.

Evidentemente esto recae en la familia ¿no? ¡pues claro! En qué momento creemos que es responsabilidad, por ejemplo de la escuela, hacerse cargo de lo que los papás debemos hacer. Es realmente un problema que los papás crean que la escuela tiene que hacer lo que ellos no pueden hacer y desafortunadamente esa es la moda.

Necesitamos hacer que los hijos, a través de la educación en casa y posteriormente reforzada (no sustituida) por la escuela, quieran y puedan comportarse de manera saludable, para lograr esto necesitamos desarrollar todas sus capacidades.

A través de la reflexión, la creatividad, la crítica, la motivación, la autoeficacia, la autonomía y la autoestima es como podemos lograr que nuestros hijos sepan cómo cuidarse, en dónde cuidarse y porqué  cuidarse, por lo que buscaríamos que nuestros hijos no fueran autómatas que repiten patrones, sino que tengan una razón para hacerlo.

Es un esfuerzo constante, los hábitos se incorporan poquito a poquito en la vida de nuestros niños, en todo caso como papás tenemos que aprender la virtud de la paciencia… por cierto si alguien me quiere enseñar de paciencia estoy abierto a sugerencia, la mía es bastante mala je je je je.

El primer hábito que podemos inculcar de manera sencilla es el de la alimentación saludable porque resulta que es de los hábitos que más duran en la vida adulta y de los más difíciles de modificar. Piensa nada más el trabajo que te cuesta no comer lo que ya sabes que te hace daño y verás que no es tan fácil como parece.

De hecho yo creo que es negligencia y maltrato no educar a los hijos en éste hábito, pero nuevamente resulta que la ignorancia nos acompaña y metemos la pata a cada rato por creer que tenemos la razón sin revisar la información adecuada. Así que espero la información que te compartiré te ayude a mejorar la toma de decisiones de tu casa. ¡Saludos!

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