Escuela para padres, la Mega Guía

Introducción a la escuela para padres:

Estimado lector que si andas en estos temas, estás como yo: lidiando con la actividad diaria de ser padre; pues bienvenido a mi blog y definitivamente bienvenido a este post, lo que encontrarás aquí son técnicas para manejar las conductas difíciles, eliminarlas o mejorarlas. Nada más que para eso necesitarás seguir una serie de pasos y de instrucciones para alcanzar tu meta y una de ellas será estudiarle un poco. Si quiero manejar tengo que aprender y ya sea que me enseñe un familiar, un amigo o contrate una escuela de manejo simplemente tengo que pasar por un periodo de capacitación y de pruebas para determinar si estoy listo o no. Si quiero cocinar sucede lo mismo, necesito que alguien me enseñe y me dé su opinión para poder mejorar mi sazón.

Lo mismo sucede con casi cualquier actividad social ¿no? Hasta si quiero bailar, por mucho que imite a alguien si no recibo un consejo o una instrucción de alguien más simplemente no voy a poder ser mejor…entonces ¿por qué no es lo mismo con el pequeño detalle de convertirse en padres? Qué curioso que la gente dedique más tiempo al aprendizaje de otras conductas en lugar de aprender sobre cómo hacerle para criar a otro ser humano… ya sabes… nada importante…

Otra cosa que me llama la atención es cuando me piden un consejo en el consultorio, casi siempre me topo con respuestas como “eso ya la intenté”, “a mi hijo no le funcionan esas cosas porque es diferente” o de plano me preguntan ¿usted tiene una hija?

Esas respuestas son casi casi lo mismo que si llevo mi televisor a reparar y cuando el técnico me indica la falla yo le constara algo como “no creo que eso sea correcto, yo conozco más mi televisor que usted porque yo lo veo diario y usted no?

“por mucho que imite a alguien si no recibo un consejo o una instrucción de alguien más… simplemente no voy a poder ser mejor”

Quiero ser muy franco, las técnicas funcionan Sí o Sí; la cuestión cuando no funcionan es porque los papás no las aplicaron adecuadamente o no fueron consistentes o simplemente el momento del desarrollo de la niña o del niño no eran los adecuados para la técnica escogida.

Es como si me mandan antibiótico para una infección y me lo tomo un día sí, dos no, uno sí, luego uno no, para luego llegar con el médico e indicarle que no funciona el tratamiento…

Estar a cargo de la crianza de otro ser humano es algo que no se debe de tomar a la ligera, al menos si queremos que dicho ser humano se convierta en un adulto con la mayor posibilidad de tener éxito en sus metas.

No creo que esté de más aprender uno que otro truco para facilitar la crianza, tampoco estoy pensando que debemos de estandarizar todo como “En un mundo feliz”, solamente estoy hablando de que es necesario saber algunos principios básicos de cómo funciona el desarrollo y el aprendizaje para pulir ciertos detalles, como cuando cocinamos: al principio tenemos que poner mucha atención y somos monotasking, pero con la práctica ya ni lo pensamos y además de cocinar cantamos, hablamos, vemos el recetario sin que se nos queme la comida.

Es por todo lo anterior que he decidido escribir esta mini escuela para papás, la cual espero ayude a aclarar algunas dudas y les brinde algunos tips para mejorar o pulir la actividad parental.

…al principio tenemos que poner mucha atención…con la práctica ya ni lo pensamos…

El inicio de la escuela para padres ¿Qué es la conducta?

En toda escuela para padres el tema central casi siempre es la conducta así que para no errar empezaré por lo mismo. La verdad es que las conductas se aprenden desde el primer momento de vida, esto es que desde que estamos en el vientre materno nuestro cerebro (cuando ya desarrollado lo suficiente) empieza a crear conexiones entre las neuronas, las cuales se traducen en movimientos que son observables como chuparse el dedo.

Tenemos reflejos que nos ayudan a sobrevivir
Tenemos reflejos que nos ayudan a sobrevivir

Esas conductas innatas nos ayudan a sobrevivir ya que incluyen reflejos, como cuando el bebé recién nacido gira el rostro si se le acaricia una mejilla, otra conducta que puedes ver con mucha facilidad es que cierra la manita para prensar tu dedo cuando lo pones en su palma.

Ahora bien, las conductas que más nos pueden interesar son las que tienen que ver con lo que aprenden del ambiente y supongo (o al menos eso espero) que todos estamos de acuerdo que lo que hacen los papás, cuidadores o personas cercanas a la niña o al niño son las más importantes en la conducta.

Por eso muchos consejos en las escuelas para padres se centran en la conducta que debe de tener mamá o papá. Esto se debe a una premisa psicológica fundamental: una conducta se va a mantener o va a desaparecer dependiendo de los efectos o consecuencias que obtenga después de realizada.

Algunas personas no entienden bien la dimensión y alcance de las consecuencias de una conducta y contestan “que no son ratas para que las condicionen”, permíteme aclarar dos puntos:

  1. Las ratas son súper inteligentes.
  2. Si tú pagas el predial, la luz, el gas, el agua o el teléfono a tiempo porque no quieres que te los corten o no quieres pagar recargos, déjame decirte que estás cumpliendo con lo que dije: una conducta se modifica por sus consecuencias…

Regresando al punto de la conducta con nuestros hijos lo primero que se debe de hacer, antes de etiquetar una conducta como negativa o antes de querer cambiar algo, es conocer adecuadamente el contexto de la conducta.

Para esto debemos hacernos algunas preguntas obvias:

  1. ¿La conducta es la adecuada para su edad?
  2. ¿La conducta es adecuada a su inteligencia o para el desarrollo esperado de habilidades de acuerdo a su edad?
  3. ¿El ambiente logra la satisfacción adecuada de las necesidades del niño? (no nada más las fisiológicas ¿eh?
  4. ¿Qué consecuencias/contingencias produce la conducta del niño en el ambiente en el que se produce? (esto incluye papás, hermanos, personas que estaban presentes y demás)

Para simplificar la escuela para padres en algunas entradas encontrarás algunos videos para completar la información que aquí se muestra (la entrada sigue más abajo).

Como puedes ver son muchas variables a considerar, no te preocupes que las iré desglosando para que sea súper sencillo entenderlas, solamente que vas a tener que ser muy honesta/o contigo misma/o y no querer contestar que sí hiciste las cosas adecuadamente nada más porque tú lo crees… a pesar de que se ve de que no las has hecho tan bien como dices ¿ok?

Ya tenemos una idea de lo que es una conducta, ahora tienes que ampliar ese conocimiento para poder usarlo a tu favor. Si escuchas con calma las ideas de otros papás (o las tuyas) es común encontrar comentarios como “mi hija es muy berrinchuda”, “ojalá y el siguiente no me salga igual”, “tiene el mismo carácter que su abuela”.

Estos son intentos de explicar el comportamiento de las y los pequeños. Sólo que te tengo noticias, la conducta es muuuuuucho más fácil de definir… esas frases, de hecho, sólo complican tu visión de la realidad y afectan tu relación con tu pequeña o pequeño.

En el ser humano podemos atribuir la conducta a solamente dos factores: a los factores innatos y a los aprendidos.

Los innatos pues son todo aquello que tiene que ver con el organismo, en este rubro hay que incluir lo genético, lo orgánico en general que abarca los reflejos, los impulsos, las conductas heredadas y demás cuestiones biológicas.

Me temo que sobre de esos factores no voy a hablar nada de nada, en donde voy a enfocar toda la atención es los factores aprendidos, que también los puedes encontrar bajo el nombre de factores adquiridos.

Conducta y aprendizaje

Aquí la entrada se puede poner medio fea para algunos porque puedes no estar de acuerdo con algunas cosas, pero recuerda que es como el ejemplo del televisor. Una gran parte de la manera en la que piensas, sientes y te comportas no tiene nada que ver con la herencia, tiene que ver con que son aprendidos en diferentes momentos y situaciones.

El aprendizaje se define de muchas maneras, pero creo que es mejor la explicación más sencilla: el aprendizaje es el cambio estable o persistente de una conducta, que le ocurre a un organismo como resultado de la experiencia o de la práctica.

Aunque es una definición sencilla involucra algunos supuestos importantes como que hubo una modificación de una conducta, que se estabilizó o se volvió normal con el tiempo y que además fue resultado de la práctica o de la experiencia.

Quiero aclarar algo importante, en ocasiones el aprendizaje no se manifiesta de inmediato, es decir, la chica o el chico no manifiestan en forma de comportamiento lo aprendido, esto en la literatura se llama aprendizaje latente.

Tus hijas/os aprenden a hacer, a sentir, a pensar, sobre todo aquello que ven y escuchan en distintos escenarios, esto es por encima de aquello que se les ordena, esto quiere decir que la orden en sí no tiene mucho peso al principio de la modificación de conducta si no existe una estímulo que ellos puedan imitar.

Por ejemplo, todas las mañanas me siento en la sala de casa a disfrutar de una taza de café, desde que mi hija tiene la maduración neuronal suficiente pide una taza (la cual se la damos con espuma de leche) y se sienta junto a mí y se toma su espuma al mismo ritmo que yo me bebo mi café y últimamente hasta cruza la piernita como yo cruzo la mía.

Claro que ahora ya le puedo decir: siéntate a tomar café y observar cómo repite esas conductas, chance si yo no hiciera la misma rutina ella no haría la suya.

Si regreso al inicio de este apartado, es decir, a lo que puedes escuchar de otros papás (o talvez de ti mismo) es importante entender que no es prudente que tus explicaciones invoquen al destino, a la suerte o a la herencia para definir la conducta que ves en tus hijos.

Cuando observo papás y me dicen “es que fulanito es insufrible, no obedece” y observo la conducta de fulanito en función del ambiente y de quienes están y puedo ver por qué no obedece y a quién no obedece…

Para poder definir adecuadamente una conducta, lo primero que tengo que hacer es entender que las etiquetas no funcionan: berrinchudo, egoísta, desobediente, gritón, y demás atributos que puedes poner en una lista, simple y llanamente no dicen nada de nada para poder entender la conducta.

…No etiquetar las conductas…

Cuando usamos etiquetas como estas lo más seguro es que nos vamos a equivocar al momento de querer cambiar la conducta. Además de que como la interpretación de la etiqueta queda a discreción de quién la escucha lo más probable es que empiecen los desacuerdos de educación en la pareja, por lo que es importante que ambos padres se pongan de acuerdo en la definición de la conducta a cambiar.

Déjame hacer un pequeño resumen de lo que has aprendido (la entrada sigue después del video):

  1. La conducta tiene una meta.
  2. La conducta tiene una causa
  3. La conducta es observable
  4. El aprendizaje es un cambio estable en el tiempo
  5. No etiquetar las conductas, hay que definirlas o explicarlas

En esta entrada nos hemos centrado en la conducta como aprendizaje y de repente brinqué a la recomendación de evitar las etiquetas, esto tiene un fundamento lógico muy sencillo, el cual te explicaré con un ejemplo (de todos modos creo que en el video lo explico con más claridad).

La meta de aprendizaje de un profesor de matemáticas de primaria no es que fulanito sea “bueno en mate” o “sea muy hábil en cálculo mental”, esos son deseos, pero no metas de aprendizaje. El profesor define su meta en función de la conducta: que fulano aprenda a realizar sumas de dos dígitos, que fulano pueda realizar cálculos mentales de 5 operaciones consecutivas, etc.

Como puedes ver define la conducta esperada se explicó como meta de aprendizaje, lo mismo debe de aplicar para los papás, su meta no puede ser “que mi hijo sea más obediente”; eso no es una meta es un deseo; una meta podría ser: que fulanito aprenda a poner sus juguetes en la cómoda cuando termine de jugar con ellos en lugar de decir “que sea más ordenado”

Son detalles sencillos pero que definitivamente pueden cambiar la manera de trabajar las conductas con nuestros hijos.

Cómo medir una conducta

Las conductas tienen tres dimensiones bastante sencillas de observar y siempre las debes de tomar en cuenta para saber qué y cómo modificar algo, estas son:

Frecuencia

Es el número de veces que tu pequeña o pequeño realiza la conducta. Ejemplo: el número de veces que se niega a comer a la hora indicada o el número de ocasiones en las que patea a su hermano.

Duración

Esta dimensión se refiere al tiempo que transcurre desde que inicia la conducta hasta que termina. Por ejemplo: el tiempo que transcurre desde que empiezas a bañarla/o hasta que finalizas.

Intensidad

Esta es una dimensión de magnitud, es decir que tanto es tantito. No es lo mismo un llanto de intensidad leve en el cual sólo llora a uno de intensidad severa en el cual, llora, muerde, patalea, se tira al piso, escupe y se priva de oxígeno ¿ok?

Por estas dimensiones no es válido que hablemos con etiquetas, ya que sólo nos vamos a confundir, por ejemplo, no es lo mismo que un papá diga “mi hijo es berrinchudo” y ustedes le pregunten ¿cuántas veces a la semana lo hace? Y el padre diga que sólo una… a que les diga con todas las dimensiones que su hijo hace berrinche una vez a la semana…peeeeero dura 4 horas en las cuales no para de morder y escupir…

Entonces, entrando ya en lo que puede ser más interesante vamos a preparar el camino para cambiar conductas además de considerar todo lo anterior hay que perfilar el camino con los siguientes apartados.

Definir correctamente la conducta a observar

Casi siempre seleccionamos en este punto la o las conductas que más nos preocupan en el desarrollo. Es importante que uses las definiciones que describen las conductas lo más exacto que puedas, por ejemplo, “Perenganita no quiere comer” como conducta objetivo, ahora tendrías que observar qué es lo que hace cuando no quiere comer, por lo que puede quedar algo como que Perenganito cuando no quiere desayunar, grita, llora, escupe, patea y todo lo que puedas observar en el séptimo círculo del infierno…

Así queda definida una conducta de manera que ya sabes que cuando Perenganito no quiere comer: grita, llora, escupe y patea.

El siguiente punto es REGISTRAR la frecuencia, la intensidad y la duración. Esto se hace con cualquier hoja tradicional de registro que quieras emplear, aquí te comparto una bastante estándar.

Día Frecuencia(Número de veces) DuraciónTiempo por evento (segundos o minutos) Intensidad(Mucho, bastante, poco)
Viernes III 5 minutos Mucho
2 minutos Bastante
30 segundos Poco

Puedes hacer el registro que más te acomode, nada más que lo importante de cada uno es que puedas entender con toda claridad lo que cada registro quiere decir.

Haz este registro por cada conducta que quieras modificar o que te llame la atención, claro que al principio puede ser un poco complicado por la costumbre que tenemos a etiquetar en automático y por lo tanto a sentir la emoción de dicha etiqueta.

Si puedes vale mucho cuando dos personas al mismo tiempo y usando exactamente el mismo formato observan las conductas, así puedes ver qué tan ajustada es tu observación a la de otro observador y es más fácil comprender todas las dimensiones que son necesarias.

No es tan difícil como puede parecer el registrar una conducta, pero si quieres ser realmente eficaz en este tema necesitas practicar y practicar y practicar.

Ya te he platicado que la conducta tiene antecedentes, lo que sucede antes de que aparezca la conducta, pero también hay consecuencias que son lo que sucede después de que se da la conducta, ahora enfocaré la escuela para padres en los antecedentes (sólo para que sepas del tema), pero lo importante viene después ¡aprenderás a incrementar conductas!

Antecedentes

La pregunta para entender los antecedentes es un poco como ¿qué sucedía antes de que se manifestara la conducta? ¿Quiénes estaban presentes? ¿Qué circunstancias eran las que estaban?

Ahora bien, hay básicamente dos tipos de antecedentes: los distantes o remotos y los inmediatos o próximos.

Por antecedentes distantes o remotos debes de entender todos aquellos que tienen que ver con el pasado de tu hija o hijo, lo que tiene que ver con su historia, con sus aprendizajes previo y todo lo que tenga que ver con sus habilidades y conductas disponibles producto de su desarrollo.

Estos probablemente no los tienes que identificar, pero si por alguna razón te hacen una entrevista sobre tu hija o sobre tu hijo, lo más probable es que el evaluador te haga preguntas como si recuerdas la edad en la que tu bebé sostuvo la cabeza sin ayuda; o la edad en la que dijo mamá o papá; te pueden preguntar sobre la edad en la que dejó de usar pañal y demás conductas que puedan ayudar a establecer el curso del desarrollo que siguió.

Ahora bien, lo que tú sí puedes aprender a observar y además te va a permitir predecir ciertas conductas son los antecedentes inmediatos o próximos, estos tienen que ver con el presente, son todos los antecedentes inmediatos de la conducta: situaciones, lugares, momentos o personas.

Por ejemplo: Fulanito avienta sus juguetes (esto es la conducta definida), entonces podremos preguntarnos ¿en qué situación sucede? ¿En qué lugar ocurre? ¿Quiénes estaban presentes? ¿Qué hicimos nosotros?

De manera que podrías hasta ponerlo en una tabla (lo que es bastante recomendable) de manera que, para la conducta mencionada,  te puede quedar algo como:

Día Hora Situación Lugar Personas presentes Consecuencias
Domingo 18:20 Viendo T.V Habitación de los papás Mamá Regaño y manazo

Creo que no es nada difícil aprender a observar los antecedentes de la conducta, esto es bastante importante porque como te podrás acordar la conducta sigue la ecuación E-(O)-R; en donde la E son las antecedentes.

Aunque no estés intentando cambiar ninguna conducta te recomiendo observar todo esto para que tengas mayor conocimiento sobre tu hija o hijo, muchas veces vamos en automático en la vida y no nos fijamos de los detalles y de la cantidad de información que nos perdemos a la hora de estar con nuestros pequeñines.

Consecuencias

Aquí entramos ya en lo que los papás buscan con mayor frecuencia en el consultorio, aprender qué son las consecuencias de la conducta para cambiarla, ya sea para incrementar conductas positivas o disminuir conductas negativas o no deseadas.

La consecuencia es todo aquello que sucede en el ambiente cuando acaba la conducta, es decir lo que normalmente conocemos como premios (reforzadores) o castigos, lo que debes de entender de entrada es que los premios/reforzadores sirven para incrementar la probabilidad de que aparezca una conducta mientras que los castigos buscan disminuir la probabilidad de que aparezca una conducta determinada.

Incrementar conductas

Aquí entramos en terreno delicado porque hay mucha confusión y mucha gente mal informada sobre reforzadores y castigos, por lo que luego tenemos consecuencias contradictorias e hijos confundidos sobre lo que se espera de ellos o no.

Las consecuencias positivas son situaciones que ocurren inmediatamente después de la conducta, y que causan un aumento en la frecuencia con que se presenta esta conducta.

La conducta se mantiene, generalmente, por consecuencias tales como: atención, sonrisas, elogios, juguetes y comida.

Ejemplo: un niño acompaña a su madre Soriana. Le pide un chocolate y ella le dice que no, entonces el niño se pone a llorar y básicamente hace un “berrinche” (etiqueta incluida), por pena o presión la mamá cede y e da el chocolate…

En este ejemplo la atención de la mamá y el chocolate funcionan como reforzadores (tanto positivos como negativos, ver el video) esto ha incrementado la probabilidad futura de que al negarle algo al niño haga berrinche, además de que la mamá aprendió que para calmarlo le tiene que dar lo que pide y él aprendió que para conseguir lo que quiere necesita hacer berrinche.

En otras palabras, al proporcionarle el chocolate (consecuencia positiva) al niño por su berrinche (conducta negativa), la posibilidad de que el berrinche vuelva a presentarse es mayor.

Procedimiento para aumentar las conductas (La entrada es buena, pero el video aclara mucho)

La regla más importante sobre el comportamiento es:

“Las consecuencias de una conducta determinan el comportamiento futuro”.  En otras palabras, lo que ocurre inmediatamente después de una conducta determinará si esa conducta ocurrirá o no en el futuro. Si las consecuencias son buenas o placenteras existe una gran probabilidad de que se repita esa conducta.

Las recompensas son eventos o cosas que nos gustan o algo por lo que estamos dispuestos a trabajar.  Estas se usan para incrementar una conducta.

Sin embargo, no a toda la gente le gusta lo mismo y por lo tanto, algo que puede ser una recompensa para un niño puede no serlo para otro, es más, a tu hijo le puede gustar un premio un día y no gustarle o estar cansado de él al día siguiente.

Por lo cual es importante conocer la variedad de recompensas que funcionan con su hijo.  Hay tres tipos de recompensas que pueden ser empleadas para incrementar el comportamiento deseado de su hijo: comestibles, actividades y elogios.

Recompensas comestibles

A la mayoría de los niños les gusta una amplia variedad de comida y líquidos que pueden ser utilizados como recompensas. Por ejemplo, pasitas, jugos, cereal, fruta, etc.   Sin embargo, es importante que cuando usen comestibles como recompensas se puedan llevar fácilmente y te permitan recompensar a tu hijo inmediatamente después de que exhibe el comportamiento deseado, en cualquier lugar en que éste ocurra.

Por otro lado, es importante que estas recompensas se puedan entregar en pequeñas porciones para evitar que el niño se sacie y que como resultado deje de estar interesado en continuar trabajando para obtener esa recompensa.

Actividades como recompensas

Los juegos o las actividades preferidas también pueden usarse como recompensas que sirven para incrementar las conductas deseables en su hijo. Las actividades que puedes usar dependerán de lo que le guste a tu hijo.

Estas pueden ser desde ir a la tienda como ver un programa favorito de televisión.  Otros ejemplos son dibujar, andar en bicicleta, leer un libro, oír música, jugar con ciertos juguetes, pasear al perro, etc.

Te recomiendo empezar a hacer un alista lo más amplia posible en la que pongas todas las actividades que puedes usar a tu favor para que las tengas lo más “frescas” posibles.

Recompensas sociales (elogios)

Las recompensas sociales son frecuentemente las más efectivas en incrementar las conductas deseables. De hecho lo ideal es que al principio uses una combinación entre estas y las de actividades o comestibles y luego, cuando la conducta sea estable, sólo des estas y retires las otras.

Las recompensas sociales consisten principalmente en describirle a tu hijo que es correcto lo que ha hecho y en prestarle atención cuando se comporta de manera apropiada.  Esto obviamente lo tienes que hacer de forma verbal: “estuviste sentado durante toda la comida ¡muy bien!”, “jugaste muy tranquilo con tu hermano toda la tarde ¡super! y de manera física como abrazarlo, besarlo o acariciarlo.

Este tipo de recompensas tienen varias ventajas, ya que son naturales, no tienen costo alguno, nunca se agotan y además pueden darse inmediatamente después de que ocurre la conducta y en cualquier lugar.

Reglas para dar recompensas

  1. Siempre debes de ser consistente.
  2. Hazlo inmediatamente.
  3. Cambia las recompensas.
  4. Asegúrate de que la recompensa sea verdaderamente efectiva.
  5. Siempre une temporalmente las recompensas comestibles con recompensas sociales (elogios, abrazos, aplausos, etc.).
  6. No debe de haber ningún “PERO” al momento de dar recompensas

Espero sigas estudiando en esta escuela para padres, cualquier duda por favor escríbeme y con gusto resolveré tus dudas.

Como el título dice esta es una Mega Guía, pero para simplificar su lectura la iré subiendo por partes (como 1000 palabras por día).

¿Cómo castigar? la forma para disminuir conductas

En la escuela para padres además del interés de incrementar conductas, también nos veremos obligados en ocasiones a disminuir algunas, es decir, en ocasiones tendremos que preguntarnos cómo castigar a un niño.

Hablar de castigar es hablar de la aplicación de consecuencias negativas las cuales se pueden considerar como eventos que disminuyen el  comportamiento inadecuado de los niños.

Las consecuencias negativas  pueden ser: el ceño fruncido, gritar, regañar, pegar, retirar privilegios, etc.

Ejemplo: El niño le pide un chocolate a mamá y ella decide que no se lo va a dar.  El niño comienza a llorar y a hacer un berrinche. La mamá lo regaña y de todos modos, con todo y berrinche no se lo da. Esas consecuencias negativas para la conducta de llorar y de hacer berrinche hacen menos probable que esta conducta ocurra en el futuro.

Para seguir entendiendo cómo modificar la conducta te recomiendo ver el video que hice para esta entrada.

Para castigar una conducta, es decir para disminuir la probabilidad de que se repita en el futuro, también hay algunas reglas que debes de considerar. Te las comparto porque algo que sucede mucho es que los papás ya no saben qué castigos aplicar y cuando buscan ayuda tienen la idea equivocada de que mientras más fuerte el castigo mejor.

Lo anterior solamente genera frustración y resentimiento tanto de los papás como de los hijos. Te recuerdo que la conducta es algo que se cambia con la consistencia y con la práctica y no necesariamente es algo que cambia nada más porque lo dijiste una vez…

Reglas para aplicar consecuencias negativas (castigar):

Sé consistente, no se vale castigar dependiendo de tu humor o la situación. Si has decidido que una conducta es inaceptable entonces nunca y bajo ningún concepto la vas a permitir o a premiar.

Hazlo inmediatamente, no te esperes demasiado para aplicar la consecuencia, si te tardas ya no vale y sólo genera confusión porque el cerebro de tu hija o de tu hijo va a pensar que lo estas castigando por lo que hacía en el momento del castigo y no por lo que hizo en el pasado.

Usa consecuencias cortas y efectivas, el objetivo es disminuir la conducta y nada más, esto significa que no son consecuencias para que tú desahogues tu enojo y frustración.

Brinda oportunidades, una vez aplicada la consecuencia tienes que darle la oportunidad a tu niña/niño de mostrar la conducta apropiada.

Como viste en el video hay castigos positivos y castigos negativos y que esto sólo significa que puedo adicionar un estímulo aversivo (lo que va con el signo positivo +) o eliminar aspectos positivos reforzadores (lo que va con el signo negativo, -).

No te confundas con lo de positivo y negativo no tiene que ver con bueno o malo sólo es con adicionar o sustraer.

Vale mucho comentarte que no todo se basa en reforzar o castigar eso es una parte de todo lo que hay que saber, más adelante veremos cómo dar instrucciones, cómo emplear advertencias, cómo poner reglas y demás temas de interés.

Por el momento repasa la Escuela para padres, la MEGA GUÍA para que vayas teniendo una idea general de lo que hay que hacer.

Algo que me gustaría cubrir también en esta entrada es el uso de ignorar para modificar conducta. Esto implica que retires la atención (ya que funciona como reforzador) cuando tu hijo presente una conducta inadecuada para recibir algo.

Es importante señalar que no todas las conductas inadecuadas de los niños se deben ignorar, únicamente ignoraremos aquellas que tienen como fin el llamar la atención.

Evidentemente lo anterior necesita criterio y prudencia porque no vas a ignorar las conductas de riesgo, es decir, si tu hija o hijo empiezan a aventar cosas o en general a ponerse en peligro…bueno pues obviamente ignorar no es la opción.

Quiero hace un comentario al margen de esta entrada, en la actualidad vivimos con información que parece poner en duda nuestro juicio como el hecho de que hay quién dice que no debemos regañar ni castigar…

Eso francamente es un absurdo absoluto (lo siento, pero es mi opinión como profesionista), es un absurdo por una razón esa opción sólo funciona bajo ciertas condiciones culturales/educativas y dependiendo de la edad del niño.

Por ejemplo, mi hija no llega a los dos años, de nada sirve que le explique que está mal que ponga la mano en la pantalla de la computadora (por inventar algo), lo que tengo que hacer es decir un “no” de manera firme y autoritaria ¿la razón? Sencillo, porque no va a entender el choro que le aviente.

Por lo que quiero recomendarte que tengas cuidado sobre esos temas de cómo criar sin castigos ni regaños, es decir, no que es que te sugiera ser un ogro, nunca sería mi recomendación, pero los límites son claros y no es necesario gritar ni pegar para poner consecuencias negativas que cambien las conductas.

Te recuerdo que me puedes escribir con tus dudas y con gusto las resolveré.

Hasta este momento en la MEGA Guía ya hemos visto los principios más básicos y generales que deben de permitirnos cambiar algunas conductas, ya sea para incrementarlas o para disminuirlas. Ahora bien lo que sigue es poner en práctica un poco más de conocimiento y hablar sobre algunas recomendaciones para establecer reglas en casa (y que se cumplan).

Nada más que antes de hablar de esas reglas necesitamos hablar sobre instrucciones para los hijos ya que son el paso previo.

Normalmente pensamos que debemos de dar órdenes en casa y que además nuestros hijos deben de obedecer, pero si recuerdas al principio de la escuela para padres vimos que la conducta tiene antecedentes y variables tanto en el niño como en las consecuencias que pueden hacer que la conducta simplemente no se dé.

Me gusta explicar la diferencia entre órdenes e instrucciones con un ejemplo sencillo, si compras un televisor (¡ojalá!) no trae un “ordenativo” (¡duh!) trae un instructivo. Si ese librito te diera órdenes vendría escrito algo así como:

  1. Abra la caja.
  2. Saque todo.
  3. Conecte los cables.
  4. Vea la tele.

Como puedes ver esas órdenes difícilmente te ayudarían a comprender lo que tienes que hacer para llegar a tu meta y no clarifican lo que se espera de ti ni cómo se espera que lo logres. Por eso damos instrucciones:

  1. Tome el cable azul y conéctelo en la parte posterior del televisor en la ranura verde.
  2. Atornille la plataforma roja con los tornillos morados a la base verde.

Como puedes ver las instrucciones “te llevan de la mano” cuando están bien escritas o enunciadas y eso es lo que puede hacer la diferencia entre que tu hija o hijo haga caso o no…

Nos guste o no las instrucciones tenemos que darlas sin prisa, de manera clara y sin confusiones en lo que queremos y cómo lo que queremos, así que te comparto estos pasos, son sencillos y no necesitan nada más que tu disposición.

Instrucciones:

Paso 1

Obtenga la atención de su hija o de su hijo, el primer paso es básico ya que es el pilar de todos los demás pasos ¿cómo saber que nos están poniendo atención? En los niños el consejo es que sabes que te está poniendo atención cuando te ve a los ojos.

Paso 2

Da la instrucción de forma clara, de manera precisa y específica sin ambigüedades. Ejemplos: levanta los zapatos que están junto al librero y llévalos a la zapatera. Trae el cuaderno rojo que está en la mesa de la sala.

Como puedes ver tenemos que evitar decir cosas como: ¡recoge esos zapatos! (creo que al escribir esto escuché la voz de mi madre, jejejeejejeje).

Paso  3

Tienes que esperar diez segundos, déjame ser más claro, en tu mente tienes que contar un Mississippi, dos Mississippi, tres Mississippi, de manera pausada y respirando, esto lo cuentas en el mismo lugar en dónde diste la orden sin perder de vista a tu hija o hijo.

El tiempo es para que le des al cerebro de tu chiquilla/o para procesar lo que acabas de decir, es decir, le estás dando tiempo de procesar el estímulo y que compita con los demás estímulos que estaban presentes.

Paso 4

¿Obedeció? Por favor refuérzale, hazle saber que lo ha hecho bien, dale una palmada, regálale una sonrisa, felicítale.

Paso 5

¿No obedeció?

Tienes que recobrar la atención de la niña o el niño, elvar el tono de voz, no gritar, solamente impostar la voz, repetir exactamente la instrucción y avisar que habrá una consecuencia negativa. Nota: tienes que especificar la consecuencia negativa y esta tiene que ser con los principios que vimos en la disminución de conductas.

Ejemplo: levanta los zapatos que están junto al librero y llévalos a la zapatera, de lo contrario tendré que apagar la televisión.

Paso 6

Esperar 10 segundos… otra vez…

Paso 7

¿Obedeció? ¡uff la libraste! Nada más que si obedeció en este paso NO lo refuerzas porque estarías reforzando que obedezca sólo cuando hay amenazas.

Paso 8

¿No obedeció? Bueno aquí instigas al niño a que lo haga, es decir, ya se regó el tepache así que no te queda más que demostrar que tu palabra es la ley. Llevas a tu hija/hijo a realizar la conducta y cumples con el castigo.

Claro que la complejidad de la instrucción está en función de la edad de quien tiene que seguir dicha instrucción. Ahora bien, hay maneras de ir generando conductas complicadas reforzando las conductas más simples.

Como por ejemplo, le pides lo de los zapatos, logra identificarlos ir por ellos pero no pasa de ahí, entonces refuerza esa cadena de actos hasta que sea estable, luego dejas de reforzar esa cadena y refuerzas cuando se hayan adicionado más pasos, por ejemplo refuerzas ahora cuando ano nada más llegó a ellos sino que también los levantó y los llevó a otro lado.

No es difícil dar instrucciones, solamente tienes que ser constante y ensayar muchas veces para que sea un hábito tanto en tu persona como en tu hija o hijo. Entendiendo este tema te será mucho más fácil comprender cómo poner reglas en casa y sobre todo cómo hacerle para que sean respetadas.

Y ahora que ya se esto, ¿como le hago para prevenir conductas negativas?

La prevención de problemas de conducta es un tema que no podemos dejar pasar como. En la MEGA GUÍA de esta escuela para padres ya leíste algunas recomendaciones generales sobre cómo modificar las conductas tanto positivas como negativas en las niñas y en los niños.
Pero ¿qué no hay nada que hacer antes de tener que aplicar esas estrategias? Evidentemente sí hay cosas que se pueden hacer y que están a tu alcance de manera que ahora hablaré de la prevención de problemas de conducta.

Así como buscamos modificar la conducta de las pequeñas y de los pequeños para su bien, en ocasiones por accidente enseñamos a nuestros hijos a portarse inadecuadamente y ellos nos enseñan a ser regañones.

Para evitar accidentes conductuales de los papás a los hijos y viceversa, te comparto algunos puntos importantes.

Creo que el primer punto y probablemente uno de los que más impacto tienen en la crianza es el adecuado establecimiento de rutinas.

Elabora un calendario o bien un horario de actividades, en ese documento debes de incluir todas las actividades que sean benéficas para el desarrollo de tu hija o de tu hijo. Lo más importante es que debes de plantear HORARIOS FIJOS para las actividades, es decir debes de plantear horarios fijos para la alimentación, para el sueño, para el aseo de su personita, para las labores de la casa, para la diversión y para todas las actividades que quieras incluir.

Al principio este calendario o agenda o como lo quieras llamar en inamovible, esto significa que al principio lo tienes que respetar al pie de la letra, aun cuando eso signifique que tenas que realizar ciertos sacrificios personales.

Ya que se hayan convertido en hábitos, entonces sí, ya puedes brincarte o flexibilizar alguno dependiendo de ciertas situaciones o contextos especiales como lo puede ser una fiesta de cumpleaños, una salida con algún amigo o familiar, entre otras.

Como nota adicional, cuida que primero incluyas el trabajo o la obligación y luego los premios o las actividades agradables. Por si lo empezaste a elaborar mentalmente tal vez te diste cuenta de que debes de tener uno para días normales y otro para fines de semana, de hecho, deberás tener uno para las vacaciones.

Un segundo punto que hay que considerar es que “la ociosidad es la madre de todos los vicios”, esto básicamente quiere decir que si tu hija o hijo tiene momentos en donde no hay nada que hacer… va a encontrar qué hacer. Esto incluye berrinches y conductas no apropiadas.

Este tercer punto es obvio pero imagina qué he escuchado que decidí ponerlo: convive con tu hijo. Intenta realizar una actividad diaria, algo sencillo, como caminar, contar cuentos, preguntarles sobre lo que hacen, sienten o piensan, jugar con plastilina, cosas así de sencillas.

Esto aplica especialmente si está en camino o acaba de llegar algún nuevo miembro a la familia. El truco está en que el tiempo de la actividad sea agradable y no se torne en un infierno de regaños. Estas actividades son importantes porque estrechan los vínculos y eso hará que la niña o el niño vayan sintiéndose más seguros y confiados.

El cuarto punto es que debes de proporcionar todos los elementos para que la niña o el niño realice la actividad que le pides, es decir, no delegues en ella o en él la responsabilidad de improvisar. Por ejemplo, si va a hacer tarea necesitas que todo el material ya esté disponible de lo contrario te arriesgas a que no se complete la tarea y que existan problemas de conducta.

El quinto y último punto (y no por eso menos importante), no prometas cosas que no puedes cumplir, por ejemplo estás en el tráfico y tu bebé viene haciendo un berrinche del terror y se te ocurre decirle que si se calma le vas a dejar ver Pepa Pig… pero no tienes manera de cumplir así que se te va a generar un problema doble.

Estos son detalles que se nos olvidan, pero que son importantes, así que ya sabes en la prevención de problemas de conducta sólo tienes que poner atención a los detalles que se necesitan cambiar a tiempo.

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4 comentarios en “Escuela para padres, la Mega Guía

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