La elección de la escuela

¿Ha llegado el momento de elegir una escuela? Te darás cuenta que es un momento que te revela bastante más de lo que creías, tanto de ti, como de lo que creías de las escuelas ¿no?

En mi caso ya empezó ese momento de buscar la escuela y he descubierto que esta búsqueda puede mostrarte qué tan igual o tan diferente eres de los demás. De hecho ya encontré la escuela que me gustó y aunque fue la opción que originalmente mi esposa había planteado, no es lo mismo hacer las cosas porque te dicen que son buenas a llegar a ese resultado por tu propio camino. 

No te voy a hablar de la escuela que elegí, en lugar de eso te voy a platicar lo que aprendí en el proceso y lo que te puedo recomendar para facilitarte la búsqueda de una escuela para tus pequeñines.

Tienes que considerar un punto importante y conste que no es fácil lo que te voy a preguntar, pero tienes que preguntarte ¿qué tipo de adulto quiero que sea mi hija o mi hijo? Claro que todo mundo contesta lo “normal” a bote pronto, como que quieren que sean exitosos, honestos, gente de bien, respetuosos y el bla bla bla que todos nos sabemos.

Pero fíjate bien en la pregunta ¿qué TIPO DE ADULTO quiero que sea mi hija o mi hijo?, déjame ponerlo de otra manera cómo quieres que reaccione tu hija o tu hijo ante algunos temas como la pluralidad, ante la homosexualidad, ante los tatuajes, ante los campesinos, ante el trabajo, los seres vivos, el compromiso, el respeto, la política, la economía y demás temas que todos los días acontecen en nuestro ambiente.

Ahí es donde la decisión de la escuela realmente empieza a tener sentido, porque no todas las escuelas tienen el mismo credo sino que tienen ideas diferentes, por mencionar sólo uno: cómo crees que es la educación en sexualidad en las escuelas de los legionarios o en las escuelas públicas o en privadas laicas.

La elección de la escuela no debe de empezar por lo que crees es mejor para tu hija o hijo, eso creo que está dado por sentado ¿no?, la decisión empieza por ver tu marco de referencia y buscar una escuela que se ajuste a ese marco, porque imagínate que entran a una escuela de derecha y resulta que tú eres pro aborto, el que la pasa mal es el chamaco.

Una vez que realizaste ese examen de conciencia, el siguiente punto tiene que ver con algo tan trivial, pero tan importante como el tiempo que vas a pasar en tu medio de transporte para llegar y regresar de la escuela.

Hace poco fuimos a ver una escuela al sur de la ciudad y había unos papás que venían desde la del Valle, por lo menos es una hora de trayecto, créanme eso es un error.

Otro punto si vas por la vía privada es que tienes que considerar los costos y no nada más de colegiatura, piensa en lo que vas a gastar de útiles, apoyos como uniformes, lunches y demás gastos que normalmente no tomamos en cuenta, aunado a que todo sube de precio año con año.

Estos puntos tienen distinto peso dependiendo de la familia, habrá quién le dé más peso a lo económico en su decisión, habrá quién le dé más peso a las instalaciones, pero creo que al final la decisión de la familia debe de ser en armonía con los valores de la misma.

Meter a un niño a una escuela porque tienen un nivel educativo determinado o porque tiene muy buena fama es un error.

Por lo que cuando busques escuela piensa en ti, piensa en tu pareja y piensa en la educación que le vas a dar en casa a tu hija o a tu hijo. Te pongo un ejemplo práctico para que sea más fácil ver la importancia de esto, a mí me gustan los tatuajes, tengo muchos y pienso tener más, imagínate que mi hija entra a una escuela de derecha en donde los tatuajes son criticados como algo negativo de la persona.

No hay que ser muy astuto para ver que ya hay un problema, que vamos a llamar correctamente como disonancia ¿a qué le debe de hacer caso mi hija? A la escuela y entonces su papá está mal o a su papá y entonces la escuela pierde credibilidad.

Elegir la escuela no debe de ser difícil, ya que sabes cómo andas de dineros, cómo andas de transporte sólo sé coherente con la educación y las vivencias en casa.

Por lo pronto te comento que al menos ya encontré una escuela en donde no me ven como bicho raro y en donde creo que mi hija va a poder crecer en armonía con los valores de casa. Al final es lo que me importa si quitamos el tema de que todos llegan a las mismas universidades ¿no?

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