Bebé, su primer mes de vida y tus cambios

Bebé, bebé, bebé… el primer mes vida de un bebé, o sea del inicio de tu sentencia, es el más complicado de todos. En parte porque no tienes referentes para poder lidiar con lo que se te ha venido encima.

Si es tu primer bebé entonces verás que no sabes en la que te has metido, si es tu segundo entonces no aprendiste nada de lo que uno deja dormir y… verás que no sabes en la que te has metido. 

Lo primero que te puedo decir es: calma, todo va a pasar y mientras más rápido te resignes a la idea de que así son las cosas y de que son temporales, más rápido dejarás de sufrir.

Puede ser que estás líneas te hayan sonado dramáticas, pero vamos a poner el contexto ¿vale?

En primer lugar resulta que tu bebé come. Por lo menos cada tres horas y si te va chido cada cinco. Esto es tanto de día como de noche.

O sea que llegas cansado de la chamba con la ridícula idea de dormir… je je je. Pasas mala noche lógica y naturalmente y al día siguiente tienes que ir al trabajo. Y eso que no tienes tú que dar de mamar, o sea que si la pasas mal imagínate a tu pareja que está amamantando.

Aprenderás a cuidar al bebé
Aprenderás a cuidar al bebé

¿Cuantos días crees que vas a aguantar así? Si es tu primer hijo la dificultad es baja, si es el segundo… ya llévenme al manicomio…

Continuemos con los días, llega el fin de semana y hay que hacer la compra, entonces además de estar cansado y sin dormir tienes que ir al súper y guardarlo.

Si este es tu segundo hijo entonces súmale que el primero necesita continuar con su rutina y con tu atención completa.

Si todavía después de este micro escenario crees que es chamba de las mujeres entonces no estás ejerciendo tu rol de papá.

Después de recordarte lo difícil de la situación en la que estás te recuerdo lo más importante, todo va pasar. Es temporal, así que resígnate y disfruta que en verdad lo que se te vaya se te fue.

calma, todo va a pasar

Ahora bien, ya sea que es el primero o el segundo, la llegada del bebé genera muchos cambios muy rápidos y emociones encontradas muy fuertes.

Un segundo lo amas y al que sigue lloras amargamente por pensar que eres el peor papá del mundo y al que sigue estás enojado porque ya no sabes qué hacer.

Son cambios normales solo fluye. No tengas miedo de poner límites y de aceptar con tu pareja cómo te sientes.

Todo el tiempo habrá gente que quiera conocer al bebé, se vale, pero siempre y cuando estén cómodos con tener visitas, aunque la gente no lo hace con mala leche te darás cuenta que en ocasiones es más una molestia que una ayuda tener visitas.

Pon límites a eso, aún si alguien se siente ofendido por no poder satisfacer inmediatamente sus deseos de invadir tu espacio y no haber podido invadir tu privacidad. Ya ves que soy bien sociable y por eso me sobran los amigos…

Cambiando de tema: los bebés lloran, es una estrategia que tienen para asegurarse de que el ambiente responde a sus necesidades, así que el llanto habla por sí mismo.

Puede ser que llore porque tiene frio o calor, porque tiene hambre, porque se aburrió, porque tiene sueño, porque está incómodo, porque necesita un nuevo pañal, porque quiere brazos y en ocasiones creo yo que lloran porque traes una maldición asquerosa y entonces llorará porque simplemente quiere llorar.

Sin importar la razón por la que esté llorando te darás cuenta de que todo mundo alrededor tiene una opinión de la razón de llanto. Ignórales y haz lo que sabes hacer, lo traes en ti.

Venimos dotados con herramientas para forjar vínculo con nuestros bebesaurios. La oxitocina es la hormona encargada de esto y la manera de producirla es estar con tu bebé, piel con piel y solo eso. Estar.

O sea, que si estás con tu bebesaruio, creado en el último círculo del infierno de los intestinos gaseosos más asquerosos de la historia, aprenderás a leerlo, aprenderás a sentirlo y sabrás lo que necesita.

Esto no es magia, es biología.

Y a pesar de la creencia popular de que las mujeres saben más que los hombres… pues no. Nosotros lo hacemos a nuestra manera. De hecho se sabe que las madres modulan la participación activa del papá en torno al cuidado de las bebéstias, ya sea porque facilitan o impiden dicha participación, es decir, la alientan o la rechazan.

Te decía que todo es biología, así que toma nota: lo importante en la relación con el papá no es la cantidad sino la calidad, es decir, lo relacionado con la calidez, la intensidad, la accesibilidad, la atención, el ser espontáneo, etc, etc.

Para lograr lo anterior y me repito una y otra y otra vez lo único que tienes que hacer es estar, es convivir y tu cuerpo hará lo propio.

Molécula de testosterona
Así se ve la testosterona

De hecho la interacción con los engendros del infierno, perdón, con los bebés, genera alteraciones en tus hormonas, por ejemplo tu testosterona cae. También tendrás ciertos niveles de estradiol y de prolactina y claro que el cortisol hará lo suyo. Y los neuropéptidos asociados por excelencia a los vínculos sociales harán su aparición: oxitocina y vasopresina.

Los hombres a nuestra manera aunque la pareja tenga “el Jesús en la boca” ¿se han fijado lo alburero de la frase?

Lo anterior porque nuestros comportamientos tienen marcadas diferencias, normalmente los papás tendemos a dar una mayor estimulación emocional y física en el juego, tenemos mucho más contacto táctil con el hijo de satán (suponiendo que es tu pareja) también durante el juego, respondemos más a señales motoras que señales sociales.

En la manera en la que expresamos también tenemos diferencias, normalmente verás que los papás son más de preguntar ¿qué? y ¿dónde? Lo que lleva al desarrollo de frases mas exigentes.

¿Te suena a choro lo anterior? o ¿no estás de acuerdo? Bueno, pues a nivel biológico vemos una actividad neural selectiva, por ejemplo, a las mamás se les activa más la amígdala derecha a los papás la corteza prefrontal dorsal.

Y eso ¿qué significa mi querido Watson? La amígdala derecha es una estructura subcortical que tiene que ver con la emocionalidad y las preocupaciones tempranas, mientras que la corteza prefrontal doral tiene que ver con la cognición social y los nexos con el mundo exterior… por eso preguntamos más el dónde y el qué.

Hay muchos más cambios, pero no los veré aquí. Lo que quiero que quede claro es que le bebé se va a beneficiar de que los dos cuidadores hagan las cosas a su manera, no hay beneficio en tener dos iguales. Eso es limitar el desarrollo.

En el primer mes aprenderás de las rutinas de alimentación y de baño, y la manera de saber que vas haciendo las cosas bien es sencilla: fíjate en tu bebé.

Si tu bebesaurio, crece, orina, defeca, duerme entonces vas bien. Si además quieres divertirte si le mueves la cama como que abre los brazos de que se va a caer (es muy divertido ver ese reflejo) estarás viendo un reflejo muy interesante de su cerebro.

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1 comentario en “Bebé, su primer mes de vida y tus cambios

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