El inicio del viaje

Recuerdo que no lo tuve que pensar mucho, un poco de matemáticas básicas para saber si me alcanzaba pagar unas “cuantas cuentas de más”, una noche de diciembre y un rato agradable con mi esposa… nueve meses después me convertí en papá…

Casi siempre conocemos el embarazo y el proceso de crianza desde una óptica femenina, pero ahora que los roles de género son más flexibles, por qué no aventurarse a conocer el punto de vista del hombre… bueno al menos de este. Como venía diciendo, no tuve que preocuparme mucho por tomar la decisión, ¿qué podría ser más difícil que abrir unos cuantos espacios más en la agenda para incrementar el ingreso familiar?

Tal vez si hubiera compartido mi manera de pensar antes de aventarme, alguien me hubiera aterrizado a la realidad: que no era sólo abrir unos cuantos espacios más en la agenda sino aprender de manera exprés a ser un riguroso administrador, a ser en tiempo récord experto en médicos, hospitales, cuentas, pañales, dolores, cólicos, vómitos, excreciones, diferentes tipos de llanto, diferentes formas de calcular la temperatura del agua para no cocinar bebés y un tan largo etcétera que chance y un doctorado me habría resultado mucho más sencillo.

Sin embargo, no fue así por lo que contaré este viaje desde alguien que literalmente no cargó un sólo bebé en su vida (no estoy exagerando)… hasta que me entregaron a mi hija.

Así que te invito a acompañarme, a reír, a enojarte, a sentir ansiedad y a sentir mucho amor en la paternidad, ¿quién sabe? en una de esas hasta te animas a ser papá…

 

 

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2 comentarios en “El inicio del viaje

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