El arte del pensamiento crítico en la educación

Vas a tener que tomar muchas decisiones, algunas en el momento de educar sobre las conducta esperadas de tu hij@, es mejor que si no lo hiciste antes, vayas hablando con tu pareja ya que algunos temas pueden ser muy complicados y será prudente dialogar y evitar la imposición. 

Recuerdo mucho una de las pláticas que tuvimos mi esposa y yo sobre la crianza de nuestra hija sobre lo que le podemos enseñar, en lo personal me doy cuenta de cuántos aprendizajes tengo sobre lo que “se debe” y “no se debe hacer”, sin embargo mientras los pienso también me doy cuenta que algunos los repito por costumbre y que ya pensándolo bien ni siquiera tengo esas ideologías.

Algunas cuestiones obvias, pero no tan sencillas a veces de platicar, pueden ir desde ¿le voy a enseñar algo de religión?, ¿qué tipo de escuela va de la mano con mis valores?, ¿cuáles son los valores o códigos éticos que le voy a enseñar? E infinidad de preguntas que al menos a mí sí me han generado una intensa reflexión y cuestionamiento de mi postura sobre lo que se debe y no se debe de hacer en la vida para estar bien, funcionar lo mejor posible en sociedad y sobre todo ser feliz.

Por mi deformación profesional no me es fácil pensar en la educación sin considerar tanto los aspectos propios de cómo funciona el cerebro y de cómo se supone funciona la sociedad, así que después de meditarlo y por una serie de comentarios que hicimos el fin de semana mi esposa y yo he llegado a la conclusión que el mejor regalo educativo que le puedo dar a mi hija es enseñarle el arte del pensamiento crítico.

¿Por qué me parece que ese es el mejor regalo? La respuesta no es nada complicada, en primer lugar porque no creo que lo objetivo y lo subjetivo sean dos cosas separadas, de hecho mi disgusta escuchar ambos bandos cuando están polarizados, por ejemplo, los que niegan lo objetivo caen en el subjetivismo, en el psicologisismo de las cosas, son los que siempre contestan con un “bueno, es que depende, cada cabeza es un mundo” De hecho nuestra mente comparte muchas, muchísimas cosas por las que somos una especie, así que no hay que caer en ese extremo, o los que niegan lo subjetivo y caen en el objetivismo y se amparan en que no han hecho nada malo al criticar porque al ser objetivos casi que están amparados por el dios ciencia.

Tanto lo objetivo como lo subjetivo son dos caras de la misma moneda, no pueden existir por separado, de hecho, separarlos es lo mismo que pensar que puede existir la danza sin el danzante o el danzante sin la danza.

Lo que hay que aclarar es que estas dos entidades deben de mantener una relación dialógica. ¿Todo esto qué tiene que ver con el tema? Que soy de la idea que si sabes pensar “lo mejor posible”, sin mucha arbitrariedad, distorsiones, prejuicios y un montón de fenómenos cognitivos que parcializan nuestra percepción y nos meten en problemas, entonces, lo objetivo y lo subjetivo se fusionan y generan un pensamiento amplio y que se adapta a las complejidades de la vida.

Lo que quiero es que mi hija sepa pensar lo mejor posible:

Para que pueda cuidar sus emociones y ser feliz, para que no caiga en manipulaciones o chantajes en sus relaciones interpersonales, para que no pierda la oportunidad de aprovechar la vida sin importar las circunstancias, para que pueda navegar lo mejor posible en una sociedad intolerante y machista como la nuestra, para que pueda darse cuenta sin remordimiento ni culpa que logró superar a sus padres (pongo toda mi fe en esto) y que es momento de crear su propio camino aun cuando no sea el señalado por lo que en casa vivió.

Para que cuando establezca una relación significativa de pareja (ya sé que me adelanté años) lo haga desde una auténtica aceptación de ella y de quién ella haya elegido. Para que, si la sociedad le cierra una puerta en la cara, ella tenga la capacidad de saber si es momento de tirar la puerta o de buscar otra entrada, para que sepa decir que no aun cuando sea señalada por los prejuicios y sesgos moralinos de la sociedad.

Efectivamente por todo esto y más quiero enseñarle a pensar críticamente, porque en el momento que la vi caminar sola hace un par de meses me di cuenta que el destino de los hijos es seguir caminando su vida independientemente de los padres, porque me di cuenta que hoy me pide la mano para que la acompañe por su muñeca, pero el día de mañana probablemente ni me avise que fue por la muñeca y el único salvavidas contra el instinto paterno de sobreprotección será la satisfacción de que a mi hija le enseñé a pensar críticamente.

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3 comentarios en “El arte del pensamiento crítico en la educación

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