Disciplina positiva

Esta es una de esas entradas que se me ocurrió después de estar hablando con mi esposa. Pero también es una de esas entradas en las que tengo que avisarte que si eres de los que cree en estas corrientes de “disciplina positiva” o “disciplina sin castigos” o “cómo ayudar a tu hijo (de dos años) con sus enojos”… bueno, básicamente es mejor que no sigas leyendo. 

Creo que sobra decirlo, pero por si las moscas lo digo, la disciplina no tiene que ser un acto terrorista, estoy de acuerdo en que no hay que decirle a los papás que está bien que le peguen a los niños, porque hay algunos que de eso hacen bandera (obviamente dañados de su mente) y madrean a diestra y siniestra.

Sn embargo, tampoco hay que irse al otro extremo, como por ejemplo, no ponerle consecuencias  nuestros hijos porque la vida tiene manera de poner sus consecuencias… aunque no me lo creas hasta hay un cursillo por ahí que se vende bastante y promueve esta idea.

Te la pongo más sencilla por si no te has tomado un café, lo anterior se traduce como que le des un huevo a tu hija o a tu hijo, imagínate que tiene un año y medio de edad ¿ok? ¿Qué crees que le va a pasar al huevo? ¡Obviamente se va a romper! Y de acuerdo a esta línea de “crianza” esa es la consecuencia de la vida para enseñar a tu hijo y por lo tanto no debes de poner una consecuencia en el ambiente… la vida ya lo hizo por ti…

Yo solté una carcajada cuando vi esto por primera vez, de hecho me la pasé viendo páginas de cursos de disciplina positiva y me he reído montones, en verdad que he reído, pero también me preocupa que la gente ande por la vida con miedo de los límites.

Ya lo he mencionado en otras entradas, la conducta se modula por sus consecuencias, si el niño rompe un florero por desobedecer y jugar a la pelota en casa y tú no haces nada, créeme que la vida tampoco le está enseñando nada de nada. Si el niño rompe el florero debe de tener una consecuencia, que el florero se haya roto es lección de física, le explicas cómo no logró mantener la estructura en la conversión de energía cinética al chocar contra el suelo y someterse a la tercera ley de Newton, pero por favor después de eso ¡le pones un límite!

No hay que tener miedo con los niños, de hecho los niños más problemáticos (quitando los que tienen alguna alteración neurológica o psiquiátrica) son los que tienen papás que les da miedo poner límites.

Son los papás que no se ponen de acuerdo en la crianza o que son impredecibles en los límites los que más daño hacen. Acuérdate del estilo de crianza democrático o autoritativo, que es en el que hay mucho afecto, pero los límites están claros, son constantes y están en función de la edad que corresponde.

“Los límites son amor”

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