¿Cómo debo entender los límites y los cambios de conducta?

Esta entrada es producto de que mi esposa llegó a platicarme sobre una historia urbana, que no es tan ficticia como lo podría pensar, puede ser además que ciertos comentarios de esta entrada sean generadores de malestar en ciertas personas, por lo que recomiendo mucho no leer esta entrada a menos que puedas manejar la crítica o mejor dicho tengas criterio amplio en educación. 

La leyenda urbana dice que existen cursos con suficiente demanda para su existencia que versan sobre algo así como “en esta etapa en la que tu hijo está descubriendo cómo manotear y cómo enojarse te enseñamos cómo ayudarlo”… la verdad es que se me fue la mandíbula al suelo ¿es en serio? Años de conocimiento heredado de padres a hijos sobre la crianza para que ahora haya dudas de qué hacer ante un berrinche o un enojo…

La verdad, aunque sí es para reírse, también estoy preocupado ¿en qué momento ahora los papás tienen que preocuparse a ese extremo sobre su actuación? A mí me parece peligroso porque estamos creando generaciones de niños que traen un sentimiento de grandiosidad impresionante y quiero aclarar que eso no es bueno porque casi siempre lo que se oculta atrás de ese sentimiento es un vacío terrible que arroja a la gente a la búsqueda de la satisfacción egoísta de sus necesidades emocionales con los consecuentes trastornos psicológicos, de hecho, ¿sabías que hay trastornos de la personalidad que se basan en este sentimiento?

No quiero que se mal entienda lo que digo, los niños tienen derecho a todo, pero no puede ser que en la actualidad hasta los profesores tienen miedo de actuar como profesores por las consecuencias con los padres de familia que creen que sus hijos son una joyita. Insisto en que no hablo de aquellos que claro que creemos que nos han mandado el regalo más grande del universo, hablo de aquellos que bajo el estandarte de que son niños tienen derecho a violar las normas sociales.

Quiero hacer otra aclaración, al final y por mucho que pueda doler esto: somos monos, somos una especie de primate que desarrolló una capa adicional de neuronas, es una capa de alrededor 5 milímetros de espesor lo que hace que no te digamos chimpancé… y mira que ¡son bien inteligentes!

Por lo mismo de nuestra condición biológica se necesita una estructura social determinada, y como dice vox populi, vox Dei, ¿desde cuándo los patos le tiran a las escopetas? Es terrible que ahora resulta que cuando un niño hace un berrinche en un centro comercial o en un lugar público, los papás se sienten avergonzados (me ha pasado) y además la gente voltea a verte con una mirada similar a si estuvieras echándole ácido a la mamila (me ha pasado también, ¡uff! Algo más que tachar de la lista: vergüenzas en la paternidad).

Así como necesitamos cierta cantidad de hidratos de carbono, de lípidos y de proteínas para vivir y funcionar adecuadamente, también necesitamos la satisfacción de ciertas necesidades emocionales, de hecho son nada más cinco necesidades emocionales, de las que sólo mencionaré una para la presente entrada: límites realistas y autocontrol.

¿Quién lo hubiera pensado? Los límites y el autocontrol son necesarios para una vida saludable… mi abuela ya lo sabía… ¿qué ha sucedido? ¿En qué momento a la sociedad y especialmente a los papás les /nos empezó a dar miedo, pena o angustia disciplinar a los hijos? La verdad es que no lo sé, pero si alguien sabe por favor escríbanos la respuesta, lo que sí sé y es lo que voy a compartir es cómo a partir de la naturaleza humana podemos moldear y modelar gran parte del comportamiento de los hijos.

A veces la gente cuando escucha la palabra conductismo o la palabra condicionamiento se ofende, yo me río, pero ellos se ofenden y me acusan de rebajar al ser humano al nivel de una rata…voy a guardar mis comentarios al respecto…

Déjame aclarar algo ¿pagas cosas con los puntos de tu tarjeta? ¡Eso es condicionamiento!, ¿te pasaban asistencia al entrar al aula? ¡Eso es condicionamiento!, ¿le castigaste a alguien o a tus hijos algo? ¡Eso es condicionamiento!, ¿aprovechaste el Buen Fin?… adivina… ¡Eso es condicionamiento!, ¿tienes bono de puntualidad o te dan un bono de ventas? ¡Eso es condicionamiento!… las propinas en el restaurante… ¡changos!… los intereses de la tarjeta… ¡también!

Cuando se habla de condicionamiento se habla de aprendizaje, se habla de entender cómo funcionan partes del cerebro que te permiten tomar decisiones “libremente” y sin ser una rata… insisto, me encantaría hacer comentarios al respecto…

Te voy a compartir las bases de las técnicas más populares para modificar la conducta, las cuales vas a usar muchas más veces de las que puedes imaginar en la crianza de tus hijos, la guía que comparto es lo más sencillo del mundo así que no tendrás mucha dificultad en captar los elementos esenciales.

Lo primero que tienes que hacer es aprender a observar las conductas, para eso tienes que contextualizarlas y entender que toda conducta está en función o en relación con el ambiente, las personas siempre estamos intentando minimizar lo negativo de nuestra vida e intentando maximizar lo positivo de la misma.

Para aprender a observar lo primero que hay que hacer es aprender que la conducta tiene tres grandes dimensiones y que debes de tener en claro antes de querer modificar algo, la primera dimensión es la frecuencia, es decir, el número de veces que una conducta particular se presenta, ejemplo: número de veces que te rascas la nariz en un día, número de veces que usas una muletilla al hablar en una hora, número de cigarros que fumas en una fiesta, número de veces que te enojas en el trabajo. Lo importante de esta dimensión es ¿cuántas veces se presenta la conducta observada?

La segunda dimensión es la duración, es decir, el tiempo que la conducta está presente desde que inicia hasta que acaba, por ejemplo, cuántos minutos dura tu enojo, cuántas horas dura tu ansiedad, la pregunta básica es ¿cuánto tiempo dura la conducta? Ahora bien aquí hay un truco, los parámetros de inicio y finalización de conducta los pones tú como observador, por ejemplo: decido observar la conducta de fumar, quiero medir su duración y defino que la conducta empieza desde que el cigarro toca los labios para encenderse hasta que se apaga la colilla (fumar es malo para la salud, se pone de ejemplo porque es muy fácil observarlo). Otra persona chance define el inicio de la conducta desde que se agarra la cajetilla o tal vez desde que la persona da el “primer golpe”.

La última dimensión y probablemente la más engañosa de observar es la intensidad, básicamente es cuánto esfuerzo, ganas, energía la persona puso en la conducta, digo que es engañosa porque hay que tener algún parámetro de comparación y pues cómo puede ser difícil, de hecho ridículo, medir los decibeles del berrinche del bebé, se usan escalas de medición subjetivas como del 1 al 5 donde 5 es el peor berrinche en la historia de los berrinches y uno es el berrinche más leve en la historia de la levedad de los berrinches ¿en cuál estuvo puntuado el de tu hijo?

Esta va a ser tu tarea: elige una conducta, la que quieras, y haz un registro de frecuencia, si fuera tú yo elegiría contar cuántas cucharadas se lleva alguien a la boca durante la sopa. Evidentemente tienes que ser discreto para no incomodar y regístralo, sólo es un registro de frecuencias, pero verás qué sencillo es que tu atención se disperse y pierdas la cuenta, así que ¡buena suerte! En la entrada de mañana continuaré con esto, pero ahora incluiremos al ambiente ¿será que a veces generamos las conductas que no queríamos ver?

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7 comentarios en “¿Cómo debo entender los límites y los cambios de conducta?

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