Año nuevo… vida… ¿nueva?

Mi año inició como tenía que iniciar, jugando videojuegos, deseando que los cohetes que tronaban por la festividad no despertaran a mi hija y pensando que tengo mucha tarea del doctorado… yo no soy de los que hace deseos para iniciar el año, me duran como dos días y luego regreso a mi estado basal. 

Curiosamente leí en la semana un excelente artículo en un blog que leo regularmente (http://www.brainpickings.org/) en el que hablaron de algunos efectos cognitivos, entre los cuales está el que hace que la gente, mientras más evidencia le muestras de que su razonamiento o creencia no es la correcta, más cree que debe de aferrarse a dicha creencia o que está en lo correcto.

Hacer los propósitos de año nuevo tiene un riesgo muy grande (según yo) porque no basta con que nos propongamos cambiar, ojalá eso fuera suficiente, la realidad es que hay que pagar por cambiar ¿el costo? Mucho malestar y mientras más antigua o generalizada la creencia o conducta a cambiar mucho más malestar.

Creo que por eso le aviso a mis pacientes que no todas las sesiones van a ser “miel sobre hojuelas”, la verdad es que el malestar es parte de cambiar ¿vas a hacer ejercicio? ¡toma tu dosis de malestar por salir de tu rutina! ¿vas a buscar otro trabajo? ¡pum! ¡malestar por la incertidumbre!, ¿vas a dejar de fumar? ¡doble malestar! Primero el físico y luego el psicológico…

Pero, ¿por qué cuesta tanto trabajo cambiar? Lo que sucede es que tu cerebro opera bajo la premisa de que es más fácil confirmar lo que ya está almacenado a cambiarlo y si además la premisa es más sencilla que otra, entonces esa será la ganadora.

Este proceso se llama “asimilación sesgada” (biased assimilation) y funciona encendiendo las zonas del cerebro que están relacionadas con el aprendizaje… pero sólo cuando escuchamos, vemos, sentimos, algo que confirme nuestras creencias; por el otro lado si la información no las confirma las zonas de aprendizaje ni se encienden… cerebro tonto.

Así que si como papá, por ejemplo, le das una cátedra a tu hijo de porqué tiene que hacer algo y ese algo ni se acerca a su manera de ver el mundo, te va a decir que sí, pero la verdad es que ni te hizo caso (ahí tienes tu dosis de malestar, jejejejeje).

Por estos fenómenos cognitivos es que muchas veces simple y llanamente fracasamos en cambiar o en alcanzar nuestras metas, también puede ser que por esto es que nos ponemos muy críticos con las personas que no comparten nuestra manera de ser, por ejemplo, la entrada Tatuajes y Paternidad generó comentarios muy interesantes, especialmente en Twitter (@papamodernoblog), estuvieron los que me queda claro estaban tatuados y echaron muchas porras, comentando que la tinta no afecta para nada la paternidad y estuvieron los que confrontaron sus creencias con la entrada (y aunque en esta ocasión no hubo ataques ¿afortunadamente?) y sólo comentaron la entrada a partir de gustos como “no me gustan los tatuajes”, sin siquiera mencionar nada de la paternidad…

Como puedes ver los propósitos de año nuevo son más difíciles que no atragantarse con las uvas, por cierto ¿a quién se la habrá ocurrido una uva por campanada? O peor aún: “Japón: Nueve personas murieron atragantadas por tradicionales pasteles de Año Nuevo“…sin comentarios, pero ¿porqué a los bomberos por atragantamiento?

Pues este año que inicia te deseo mucho malestar, pero del bueno ¿eh? Del que habla de que estas intentando cambiar (espero para bien) y que sigas disfrutando de este blog.

Si te ha gustado comparte...Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on Google+
Google+

3 comentarios en “Año nuevo… vida… ¿nueva?

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.