Los terribles dos años

Hace algunos meses empecé a escuchar acerca de los “terribles dos años” todos los pintaron como la fase más complicada del desarrollo hasta llegar a la adolescencia. No termino de entender porque qué son tan terribles, al menos no cuando me enfoco en la conducta del niño. 

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La fiesta de 2 años: el reporte

Como comenté en otra entrada (La fiesta de 2 años: la preparación) buscamos hacer una fiesta buena, bonita y barata y para eso nosotros hicimos los arreglos de mesa y las decoraciones en general. También el postre (cupcakes) fueron hechos en casa y así nos ahorramos unos pesos. También tenía la inquietud de si la piñata iba a ser divertida para mi hija o si iba a ser una tragedia al ser de su personaje favorito.

La fiesta fue todo un éxito, al menos para los que asistieron, porque eso de ser anfitrión realmente es agotador, yo creo que el cansancio me duró como tres días de los cuales los pies fueron los que más sufrieron.

Asistieron todos los que habíamos invitado (cosa que me agradó mucho), se acabó toda la comida y todos los dulces, yo tenía la esperanza de que me quedara algo de la comida para llevarme al trabajo, pero no sobró nada.

A mi hija ni siquiera la vi, se metió al castillo inflable y no volvió a salir hasta que literalmente lo desinflé para que se bajara. Mi hija es muy amiga de los vecinos los cuales son más grandes que ella (el más chico de ellos tiene 7 años), esto lo comento porque ahora sí la gente la entendió porque mi hija parece peleadora del amazonas. se lleva muy pesado con sus vecinos y por lo tanto aguanta muy bien los juegos rudos (me siento orgulloso).

Cosa que supongo no está de más mencionar es que tuvimos saldo blanco, nadie salió herido ni descalabrado ni torcido, sólo tuvimos invitados cansados y con berrinche de sueño. Eso de sueño fue impresionante porque ya en la tarde y cabeceando mi hija todavía quería seguir jugando y saltando.

La única consecuencia agridulce de su fiesta fue que por los siguientes 20 días mi hija se cantó las mañanitas, diario, varias veces al día y gritando. Honestamente en mi cumpleaños voy a pedir villancicos o canciones de halloween para el pastel.

El ver a mi hija con esa sonriso hizo que todo el esfuerzo previo valiera la pena, quiero agradecer a todos los que fueron y muchas gracias por acompañarnos en un día en el cual la festejada no se dejó ver más que para la piñata y para el pastel.